Subir escaleras mejora la salud cerebral

Sabemos que usarlas es bueno para nuestra salud física, pero resulta que también puede beneficiar a nuestro cerebro.

Universidad de Otago

Así de simple, un estudio científico reveló que seis sesiones de un minuto subiendo escaleras mejoran la salud cognitiva de las personas.

Los investigadores de la Universidad de Otago–Ōtākou Whakaihu Waka, de la ciudad de Dunedin, en Nueva Zelanda, lo realizaron convocando a unas 50 personas de entre 18 y 36 años, las cuales subieron y bajaron un tramo de escaleras seis veces, durante un minuto cada vez, a un ritmo “relativamente intenso”.

La autora principal, la profesora Liana Machado, del Departamento de Psicología, afirma que, si bien, muchas personas se esfuerzan por mejorar su cognición, no es tan simple encontrar uno universal y fácilmente accesible; por lo que contar con una forma rápida y sencilla de hacerlo resulta muy beneficioso.

Cognición eficaz

“La cognición eficaz es algo de lo que todos dependemos a lo largo del día”, afirma.

“Tanto si se intenta cruzar una intersección con mucho tráfico sin incidentes como si se participa en un pensamiento dinámico y complejo en el trabajo, la eficacia de nuestro funcionamiento cognitivo puede marcar una gran diferencia”.

En el experimento antes citado, posteriormente a la subida de las escaleras, los científicos realizaron una prueba neuropsicológica que incluía tres evaluaciones cognitivas y seis herramientas analógicas visuales del estado de ánimo.

Los resultados revelaron que la capacidad cognitiva mejoró después de subir escaleras —como lo indicaron los tiempos de respuesta correctos más cortos— en comparación con una sesión aparte en la que no subieron escaleras. Curiosamente, no hubo diferencias en el estado de ánimo.

Resultados algo inesperados

“Cuando iniciamos la investigación, habíamos previsto que observaríamos cambios en el flujo sanguíneo cerebral junto con una mejora cognitiva”, afirma Machado. Sin embargo, las influencias sobre el flujo sanguíneo cerebral parecen haberse disipado en el momento de la medición, que comenzó unos 20 minutos después de subir las escaleras.

Lo anterior “sugiere que existen otros mecanismos que respaldan las mejoras cognitivas en curso”.

Más allá de que falta descubrir el mecanismo específico detrás del fenómeno, Machado espera que la gente pueda beneficiarse de los hallazgos en su vida cotidiana: “Me gusta la idea de usar las escaleras, porque mucha gente tiene fácil acceso a ellas en el trabajo o en casa, lo que facilita incorporar el subirlas a las actividades diarias normales”, dice.

“Estos hallazgos podrían motivar a los estudiantes a realizar periodos periódicos de actividad física durante las sesiones de estudio”, agrega.

“Del mismo modo, las personas con trabajos de oficina podrían intentar intercalar periodos de subir escaleras para mejorar su función cognitiva”, recomienda.

La investigación fue publicada en la revista Journal of Cognitive Enhancement.