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  • 12 medidas prácticas para mantener su cerebro joven

    12 medidas prácticas para mantener su cerebro joven

    Accesibles y hasta entretenidas, con las que puede defender o hasta mejorar sus capacidades cognitivas.

    Tina Donvito, The Healthy

    Una nueva y rica área de la ciencia está analizando qué hábitos saludables mantienen mejor la mente y la memoria a partir de los 40 años. Kenneth S. Kosik, codirector del Instituto de Investigación en Neurociencia de la Universidad de California, Santa Bárbara, en los Estados Unidos, ha estudiado qué hábitos estimulan más poderosamente nuestra función cognitiva. En esta nota comparte algunos de los resultados de las investigaciones más actualizadas hechas en laboratorios innovadores, además de los mejores consejos para estimular el cerebro de su libro Outsmarting Alzheimer’s (“Engañando al Alzhéimer”).

    1.Juegue juegos con el lóbulo frontal

    Ya sea que esté deliberando sobre un movimiento de ajedrez o fanfarroneando con las cartas, también le está dando un entrenamiento al lóbulo frontal, el área del cerebro que maneja la función ejecutiva. “El lóbulo frontal es especialmente vulnerable a la degeneración y a los efectos del envejecimiento”, afirma el Dr. Kosik. Un estudio publicado en 2015 en Brain Imaging Behavior encontró que los adultos de mediana edad que habitualmente trabajaban en rompecabezas y jugaban juegos de mesa tenían un mayor volumen cerebral en el área responsable de las funciones cognitivas, incluida la memoria, que aquellos que no jugaban.

    2. Manténgase joven con saa, taa, naa y maa

    Dharma Singh Khalsa, presidente y director médico de la Fundación para la Investigación y Prevención del Alzheimer y autor de Brain Longevity, ha pasado muchos años estudiando la tradición meditativa llamada Kirtan Kriya y ha descubierto que sesiones diarias de 12 minutos de esta práctica pueden mejorar el flujo sanguíneo al cerebro y posiblemente, incluso, aumentar los niveles de telomerasa, una enzima que retarda el envejecimiento celular. La práctica es simple: mientras respira profundamente, cante las palabras sánscritas saa, taa, naa, maa (que significan “mi yo divino”) mientras mueve el pulgar para tocar los dedos índice, medio, anular y meñique con cada nuevo sonido. Como cualquier meditación, puede ayudar a aliviar la ansiedad y la fatiga.

    3. Proteja su mente a través del corazón

    Los científicos encuestaron a voluntarios sobre siete factores familiares de salud cardíaca y evaluaron su rendimiento cognitivo en dos momentos durante ocho años. Los resultados, publicados en 2017 en la revista Stroke, encontraron que cuantos más hábitos saludables para el corazón tenían las personas, menor deterioro cognitivo mostraban. Un sistema cardiovascular más fuerte significa una tubería más fuerte para llevar nutrientes al cerebro, dice Hannah Gardener, epidemióloga y científica asistente en el Departamento de Neurología de la Universidad de Miami. Los siete ideales de salud cardíaca por los que luchar: no fumar; mantener un IMC (índice de masa corporal) saludable; mantenerse físicamente activo (tratar de hacer al menos 150 minutos por semana); tener un colesterol total saludable (menos de 200 mg/dL), una presión arterial (menos de 120/80 mmHg) y azúcar en sangre (menos de 100 mg/dL); y seguir un plan de alimentación rico en frutas, verduras y cereales integrales, y bajo en sodio y dulces.

    4. Mejore la calidad de su materia blanca

    A medida que el cerebro envejece, la materia blanca a menudo desarrolla pequeñas lesiones debido a la interrupción del flujo sanguíneo, lo que provoca un deterioro de la función cognitiva y la movilidad. Un estudio publicado en 2019 en el Journal of Applied Physiology sugiere que el entrenamiento de fuerza puede ayudar a disminuir el deterioro cognitivo. Cuando los participantes del estudio levantaron pesas, se volvieron más fuertes, por supuesto, pero también cambiaron el entorno celular dentro de sus cerebros, mejorando su capacidad de pensar. Movimientos clave que puedes probar en casa (usando latas de arvejas o salsa de ananá como peso): flexiones de bíceps, extensiones de tríceps, elevaciones de pantorrillas, mini sentadillas, mini estocadas y caminatas con estocadas. Apunte a 45 minutos por sesión.

    5. Tome medidas directamente contra el alzhéimer

    El ejercicio beneficia al cerebro al mejorar la salud vascular, pero un estudio publicado en 2014 en Inflammation and Cell Signaling sugiere que también combate la neuroinflamación crónica que se observa en el alzhéimer, la depresión y otras enfermedades cerebrales. En tales condiciones neurológicas, la inflamación que normalmente elimina el daño tisular no se apaga y comienza a interferir con la comunicación entre las neuronas. El ejercicio tiene efectos antiinflamatorios comprobados contra enfermedades como la diabetes y la artritis reumatoide, por lo que podría ser la razón por la que el ejercicio también protege la salud del cerebro, dice Jonathan Little, profesor asociado de la Facultad de Ciencias de la Salud y el Ejercicio de la Universidad Británica en Columbia. “Cualquier tipo de ejercicio de intensidad moderada, como caminar, andar en bicicleta y nadar, puede tener efectos antiinflamatorios”, dice el Dr. Little. Apunte a unos 30 minutos al día.

    6. Haga que su sangre bombee

    Aunque cualquier ejercicio es bueno, los ejercicios aeróbicos pueden ser los mejores para la salud del cerebro. Un estudio publicado en 2018 en el Journal of the American Geriatrics Society encontró que en los adultos mayores con riesgo de padecer Alzheimer o que ya lo padecen, el ejercicio aeróbico puede ser más eficaz que otros tipos de ejercicio para preservar la capacidad de pensar y tomar decisiones. “Las investigaciones muestran que el ejercicio aeróbico aumenta el flujo sanguíneo en el hipocampo, la región de la memoria del cerebro”, dice la neurocientífica Sandra Bond Chapman, fundadora y directora en jefe del Centro para la Salud del Cerebro de la Universidad de Texas en Dallas. “Esta es también la zona más afectada por el mal de Alzheimer, por lo que se está fortaleciendo una parte vulnerable del cerebro”.

    7. Sí, tenga pensamientos profundos

    Hacer todo lo que pueda ahora para ayudar a fortalecer sus conexiones neuronales le ayudará a proteger su cerebro a medida que envejece. Aproveche cualquier oportunidad en su rutina diaria para el pensamiento y el análisis críticos. “El hábito mental más fuerte es buscar un nivel de pensamiento más profundo”, dice el Dr. Chapman. “Esto puede suceder en su vida cotidiana, por ejemplo, abstrayendo temas de programas que vea o de libros que lea. El pensamiento a un nivel más profundo es como hacer flexiones y abdominales para el cerebro”. Unirse a un club de lectura o incluso hablar sobre su episodio favorito de un programa de televisión con la pareja es un excelente lugar para comenzar. Por eso es que la lectura es tan importante para el cerebro.

    8. Mantenga la mente trabajando

    Otra forma de mantener fuertes esas neuronas es fomentar la neuroplasticidad, que es la capacidad del cerebro para reconectarse y formar nuevas conexiones. La investigación, incluido un estudio publicado en 2015 en Neuroscience, muestra que la estimulación cognitiva en realidad ayuda a mejorar la plasticidad cerebral. Cualquier tarea nueva que pruebe puede ayudarlo a mantener su cerebro activo, motivado e inspirado.

    9. Haga que los circuitos cerebrales canten

    Escuchar o tocar música puede activar la corteza motora (tocar una tecla de piano o una cuerda de guitarra), la corteza auditiva (escuchar las notas que toca) y el centro emocional o sistema límbico (sentirse conmovido por un pasaje hermoso). “Estas actividades estimulan los circuitos y las redes, lo que ayuda a mantener el cerebro sano”, dice el Dr. Kosik. También dibuje, pinte o esculpa. Tendrá que hacer cálculos espaciales y centrar la atención en los detalles, dice el Dr. Kosik.

    10. Qué su noche sea Zzz y disfrute de siestas (cortas)

     “Durante el sueño, el cerebro literalmente limpia parte de la toxicidad acumulada por el estrés o la agitación”, dice el Dr. Chapman. “Sin dormir bien, vemos un aumento de la ansiedad y el estrés. El sueño es reparador y le ayuda a tener más energía mental y ser más productivo. Incluso una siesta rápida ayuda”. Simplemente mantenga la siesta durante el día durante aproximadamente una hora, ya que más de una hora y media puede ser perjudicial para su cabeza, según un estudio publicado en 2016 en el Journal of the American Geriatrics Society.

    11. No al multitasking

    Tratar de concentrarse en varias cosas a la vez ejerce presión sobre el cerebro y afecta negativamente a la memoria, especialmente a medida que envejecemos, según una investigación, incluido un estudio publicado en 2014 en PLOS One. “La multitarea (multitasking) es tan tóxica para el cerebro como fumar cigarrillos lo es para los pulmones, pero los efectos se hacen evidentes mucho más rápidamente”, dice el Dr. Chapman. “La multitarea, que en realidad es el cerebro cambiando constantemente entre tareas (actividades), disminuye la función de la memoria y reduce el tamaño del hipocampo. Fatiga el sistema y degrada el sistema inmunológico”.

    12. Proteja su audición

    Una de cada tres personas entre 65 y 74 años tiene pérdida auditiva; casi la mitad de las personas de 75 años o más también. Esto puede tener un impacto negativo en el cerebro: un estudio publicado en 2019 en Auris, Nasus, Larynx sugiere un vínculo entre la pérdida auditiva y el deterioro cognitivo. Los médicos no saben exactamente por qué, pero podría tener algo que ver con que la audición mantenga el cerebro activo. El aislamiento social (un factor de riesgo de alzhéimer) causado por la pérdida de audición también podría ser un factor. Pero la buena noticia es que quienes reciben tratamiento para la pérdida auditiva, por ejemplo, con audífonos, pueden mejorar sus capacidades cognitivas.

  • Acertijos

    Acertijos

    De la isla de Bari no soy, pero canto. Y sin ser un teléfono tengo un tono con el que no espanto.

    ¿Quién soy?

    Respuesta

    Un barítono

    No lo parezco y soy pez, y mi forma la refleja una pieza de ajedrez.

    ¿Quién soy?

    Respuesta

    El caballito de mar

    Día y noche pasan por mí. En cambio, paso por nadie. Muchos preguntan por mí, pero yo nunca pregunto por nadie.

    ¿Qué soy?

    Respuesta

    La calle

    Tengo un pico, pero no picoteo ni como. Tengo largas faldas, pero no me visto.

    ¿Qué soy?

    Respuesta

    Una montaña

    Quien me hace no quiere que sepan que es mi creador. Quien me recibe cree que soy otro. Y quien sí me conoce no me quiere y me rechaza indignado.

    ¿Qué soy?

    Respuesta

    Un billete falso

    As no soy, as no fui, as no seré hasta el fin.

    ¿Quién soy?

    Respuesta

    Un asno

    ¿Qué ciudad es esta?

    1) Toronto. 2) Seattle. 3) Shanghái. 4) Frankfort.

    Respuesta

    Shanghái.

    Cuando nos atan, nos vamos. Cuando nos sueltan, nos quedamos.

    ¿Quiénes somos?

    Respuesta

    Los zapatos

    Estando tranquilo en mi casa me vinieron a detener; mi casa se salió por las ventanas, y yo preso, sin entenderlo, terminé en un plato de comer.

    ¿Quién soy?

    Respuesta

    Un pescado atrapado por las redes

  • No más “úlceras” cognitivas en el cerebro

    No más “úlceras” cognitivas en el cerebro

    Un par de investigaciones prestigiosas confirman que el entrenamiento intensivo del cerebro rejuvenece su capacidad de procesamiento, contrarrestando las pérdidas producidas por el envejecimiento.

    Rodrigo Lara Serrano, revista Ingenio

    En su libro “Por qué las cebras no tienen úlceras”, el neuroendocrinologista Robert M. Sapolsky hacía notar que, aunque la norma es que el envejecimiento consiste en el deterioro progresivo de los sistemas corporales, un pequeño grupo de personas solían mejorar la eficiencia de su funcionamiento con el paso del tiempo. No se volvían más jóvenes, pero su metabolismo resolvía “mejor” los problemas fisiológicos que se presentan con los años.

    Sin embargo, una cosa es el metabolismo en general y otra la capacidad cognitiva en particular. El deterioro de esta última se cree que es un efecto tan inevitable como implacable del envejecimiento normal. Hasta ahora. Investigadores del Centro de BrainHealth de la Universidad de Texas en Dallas (EE.UU.) realizaron una investigación podría brindar nuevas esperanzas de ampliar nuestra función cerebral a medida que los años hacen su tarea de desgaste.

    La evidencia viene de un estudio clínico, todavía pequeño en tamaño, el cual incluyó adultos de 56 a 71 años, los investigadores descubrieron que después de un período de entrenamiento cognitivo, los cerebros de los participantes eran más eficientes energéticamente, lo que significa que su cerebro no tenía que trabajar tan duro para realizar una tarea específica.

    Mejorar sin fármacos

    El Dr. Michael Motes, científico investigador del Center for BrainHealth y uno de los autores principales del estudio, cree que este descubrimiento no es nada menor: “Encontrar una intervención no farmacológica que pueda ayudar a un cerebro que está envejeciendo a desempeñarse como un cerebro más joven es un hallazgo bienvenido que, potencialmente, fomenta la comprensión de las maneras de mejorar la salud y la longevidad del cerebro”.

    Para llegar a estas esperanzadoras conclusiones, se decidió investigar los cambios en la eficiencia del cerebro, estudiando la actividad neuronal mientras un grupo de participantes realizaba una tarea. Así, 57 adultos mayores cognitivamente normales fueron asignados aleatoriamente a un grupo de entrenamiento cognitivo, un grupo de control y a un grupo de control de ejercicio físico. El entrenamiento cognitivo utilizó el programa de Entrenamiento de razonamiento avanzado de memoria estratégica (SMART, Strategic Memory Advanced Reasoning Training) desarrollado en el Centro de BrainHealth.

    Las estrategias de entrenamiento cognitivo incluyeron:

    a) Cómo enfocarse en la información más relevante y filtrar la menos relevante.

    b) Formas de sintetizar continuamente la información encontrada en la vida cotidiana para alentar un pensamiento más profundo

    c) Cómo inspirar el pensamiento innovador mediante la generación de diversas interpretaciones, soluciones y perspectivas.

    Más ejercicio aeróbico

    Debido a que se ha demostrado que el ejercicio aeróbico conduce a mejoras en la velocidad de procesamiento y los cambios funcionales dentro de las regiones frontales y otras regiones del cerebro, se incluyó también este factor en uno de los grupos de estudio.

    El entrenamiento cognitivo antes descrito se llevó a cabo en el transcurso de 12 semanas. Por su parte, los participantes en el programa de control físico de control activo excedieron las pautas de actividad física de 150 minutos por semana durante las mismas 12 semanas.

    Finalmente, utilizando imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI), una técnica de imágenes que mide la actividad cerebral, los investigadores examinaron los tres grupos al principio (línea de base), medio y final del estudio, mientras que los participantes realizaban tareas mentales, basadas en computadora, que implicaban velocidad mientras se los sometía a un escáner.

    Los resultados proporcionaron evidencia de que el entrenamiento cognitivo mejoró la actividad neuronal relacionada con la velocidad. Si bien todos los grupos mostraron tiempos de reacción más rápidos en todas las sesiones, el grupo de entrenamiento cognitivo mostró un aumento significativo en la asociación entre el tiempo de reacción y la actividad del lóbulo frontal.

    Después del entrenamiento, los tiempos de reacción más rápidos se asociaron con la actividad del lóbulo frontal inferior, lo que es consistente con la actividad neuronal más eficiente en energía que se encuentra en los adultos más jóvenes.

    Contraataque

    “Este descubrimiento de los perfiles de eficiencia neuronal que se encuentran en los adultos mayores entrenados en SMART es prometedor”, dice la Dra. Sandra Bond Chapman, una de las principales autoras, fundadora y directora principal del Centro para BrainHealth. Si estos se replican en otros laboratorios, agrega, “este trabajo allana el camino para que los ensayos clínicos más grandes prueben la capacidad de aprovechar el potencial de la mente que envejece y su capacidad para sobresalir, trabajando como un cerebro más joven con todo el conocimiento y experiencia acumulados en el tiempo”.

    Sin duda, “contrarrestar el patrón de pérdidas relacionadas con la edad e incluso mejorar el funcionamiento interno del cerebro, ‘pensando´ de maneras más inteligentes, es un objetivo alcanzable y altamente deseable”.

    Lo logrado por el equipo del Centro de BrainHealth es importante, además, porque viene a inclinar la balanza en el debate sobre si el entrenamiento cerebral posee una utilidad relevante o no. Hasta el momento, los científicos que intentaron determinar si los ejercicios cerebrales mejoraban el rendimiento cognitivo habían tenido una suerte mixta: algunos experimentos mostraban mejoras; otros, nada.

    En esta misma línea, investigadores de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore (Maryland, EE.UU.) sospecharon que el problema no estaba en la idea misma del entrenamiento cerebral, sino el tipo de ejercicio que los investigadores han estado eligiendo para probarlo. Entonces, decidieron comparar directamente los principales tipos de ejercicios existentes y medir la actividad cerebral de las personas antes y después del entrenamiento; lo cual nunca se había intentado antes.

    El equipo reunió a tres grupos de participantes, adultos jóvenes. Todos tomaron una batería inicial de pruebas cognitivas para determinar la memoria de trabajo de referencia, la atención y la inteligencia. Todos también se les realizó un electroencefalograma (EEG) para medir la actividad cerebral. Luego, fueron enviados a casa para practicar una tarea cognitiva en sus computadoras durante un mes. Un grupo usó un tipo de los ejercicios cerebrales base usados por los científicos mientras que el segundo grupo usó el otro. El tercer grupo practicó en una tarea de control.

    Neuronas en el gimnasio

    Los programas de capacitación que Johns Hopkins comparó no son los productos comerciales disponibles que se venden a los consumidores, sino herramientas en las que los científicos se basan para evaluar la memoria de trabajo del cerebro.

    Los involucrados en el experimento entrenaron cinco días a la semana durante 30 minutos (en un mes), luego regresaron al laboratorio para otra ronda de exámenes, en busca de ver si había cambiado algo sobre su cerebro o sus capacidades cognitivas.

    Los investigadores encontraron que el grupo que practicó lo que se conoce como un ejercicio de “dual n-back” mostró una mejora del 30 por ciento en su memoria de trabajo. Eso fue casi el doble de los avances logrados por el grupo que trabaja con la otra tarea común, conocida como “complex span”. El grupo “dual n-back” también mostró cambios significativos en la actividad cerebral en la corteza prefrontal, la región crítica responsable del aprendizaje superior. Este último es una prueba de secuencia de memoria en la que las personas deben recordar una secuencia de estímulos visuales y auditivos en constante actualización. Los participantes de Johns Hopkins vieron cuadrados parpadeando en una cuadrícula mientras escuchaban las letras. Tenían que recordar si la casilla que acababan de ver y la letra que escuchaban eran las mismas que durante una exposición previa a los estímulos. A medida que la prueba se hizo más difícil, tuvieron que recordar cuadros y letras de dos, tres y cuatro rondas atrás. Es un poco como el juego electrónico para niños llamado Simon, pero en lugar de simplemente recordar sonidos y colores, se debe recordar la secuencia actual y la de unas pocas rondas atrás.

    La otra prueba, llamada “complex span”, también implica recordar elementos en una secuencia. Hay una distracción para las personas entre los elementos, pero no necesitan actualizar continuamente los elementos en su mente.

    Conclusión. Los hallazgos demuestran que el “doble n-back” es un mejor régimen para entrenar la memoria de trabajo, que es en la cual la gente confía para guardar temporalmente detalles en su mente, como números de teléfono y direcciones. Estas habilidades son vitales para la forma en que las personas se desempeñan en la escuela y en el trabajo, cuando las tareas son nuevas y no se puede confiar en los viejos conocimientos y hábitos, dice la coautora de la investigación Susan Courtney, neurocientífica del Johns Hopkins y profesora de ciencias psicológicas y del cerebro.

    “Los hallazgos sugieren que esta tarea particular está cambiando algo sobre el cerebro”, dice Courtney. “Hay algo sobre la secuenciación y la actualización que realmente aprovecha las cosas que solo la corteza prefrontal puede hacer, las tareas de resolución de problemas del mundo real”.

    Los resultados de las dos investigaciones abren camino para el optimismo, pero no hay que cantar victoria total: “La mayor lección aquí fue que, sí, el entrenamiento intensivo fortalece la cognición y el cerebro, pero todavía no entendemos por qué y cómo”, explica Courtney, pidiendo cautela. Esto es, “no podemos simplemente saltar a un videojuego y esperar que eso solucione todos nuestros problemas cognitivos. Necesitamos intervenciones más específicas”. Al menos, hay luz al final del túnel. Y así como las úlceras, alguna vez parecieron algo que sólo se podían mitigar y no erradicar, tal vez, con el deterioro cognitivo natural, eventualmente ocurrirá lo mismo.

  • ¿Qué es el déjà vu?

    ¿Qué es el déjà vu?

    Importante trabajo de científicos cognitivos de la Universidad de Colorado logra explicar este fenómeno misterioso.

    Universidad del Estado de Colorado / Ingenio

    La mayoría de las personas han tenido la experiencia tan perturbadora como inquietante del déjà vu: cuando se vive una situación nueva, pero se siente que uno ha estado allí antes. En ciertos casos, tal sensación extraña tiene una extrañeza adicional: aparece la idea de que se sabe lo que va a suceder a continuación.

    Digamos, por ejemplo, que usted está subiendo por una escalera por primera vez en la casa nueva de un amigo, pero le resulta familiar. Se siente como en una situación con algo de sueño, en tanto que piensa: “Cuando llegue a la parte superior de las escaleras, habrá un afiche de una muestra Picasso a la izquierda”.

    Anne Cleary, una psicóloga cognitiva de la Universidad Estatal de Colorado, Estados Unidos, ha dedicado los últimos años a estudiar y establecer que el déjà vu es un fenómeno de memoria: un truco del cerebro similar al de tener una palabra en la punta de la lengua, pero una que no se puede recuperar. Se sabe que se sabe, pero tal saber nunca termina de aparecer.

    Cleary, sobre la base de experimentos anteriores, ha demostrado ahora que el sentimiento profético que a veces acompaña al déjà vu es solo eso: un sentimiento. Lo que no invalida que se sienta real.

    En la punta de la lengua

    Profesora en el Departamento de Psicología de la Colorado State University (CSU), Cleary ha logrado recrear “artificialmente” el déjà vu en sujetos humanos para examinar la sensación de premonición durante tal condición. De acuerdo con sus resultados, los participantes no fueron más propensos a ser capaces de anticipar el futuro que si estuvieran adivinando ciegamente. Pero, durante el déjà vu, sintieron que podían, lo que parece reflejar la vida real.

    Cleary es uno de los pocos investigadores del déjà vu en el mundo. Desde que leyó el libro de Alan S. Brown, The Déjà Vu Experience, le fascinó el fenómeno y quiso descubrir experimentalmente por qué ocurre. Sucede que el déjà vu tiene una reputación sobrenatural. ¿Es la memoria de una vida pasada, se pregunta la gente? Los científicos, sin embargo, tienden a enfrentar los temas a través de una lente más lógica.

    En esta línea, Cleary y otros han demostrado que déjà vu es probablemente un fenómeno de la memoria. Uno que puede ocurrir cuando alguien encuentra un escenario que es similar a una memoria real, pero no puede recuperar esa memoria. Por ejemplo, Cleary y colaboradores han demostrado que el déjà vu puede ser provocado por una escena que es espacialmente similar a la anterior.

    Pasa que “no podemos recordar conscientemente la escena anterior, pero nuestros cerebros reconocen la similitud”, explica Cleary. A continuación, “esa información aparece ante nosotros como la sensación inquietante de que hemos estado allí antes, pero no podemos precisar cuándo o por qué”.

    La investigadora también ha estudiado el fenómeno conocido como “punta de la lengua”, esa sensación cuando una palabra está apenas fuera del alcance de la memoria. Tanto la “punta de la lengua” como el déjà vu son ejemplos de lo que los investigadores llaman fenómenos de la “metamemoria”. Reflejan un grado de conciencia subjetiva de nuestros propios recuerdos. Otro ejemplo es el proceso de memoria conocido como “familiaridad”, dice Cleary. Un ejemplo es cuando se ve una cara familiar fuera de contexto y no se puedes ubicarla.

    “Mi hipótesis de trabajo –explica– es que el déjà vu es una manifestación particular de familiaridad”. ¿Cómo? “Se tiene familiaridad con una situación en la que siente que no se debería tenerla, y es por eso que resulta tan discordante, tan sorprendente”.

    Precognición como eco

    Desde que comenzó a publicar sus resultados sobre déjà vu como un fenómeno de memoria, hace ya más de 10 años, personas de todo el mundo comenzaron a responderle: Estás equivocada, le decían. “No es solo un recuerdo. También siento que sé lo que va a pasar después”.

    Cleary no se sentía enfocada, previamente, en investigar ese sentimiento, pero entendió la necesidad de examinar con detalle esas afirmaciones. Fue así como dio con un estudio de la década de 1950, del neurólogo Wilder Penfield, en el que éste estimulaba partes del cerebro de los pacientes y les hacía hablar sobre lo que estaban experimentando. En al menos un caso, cuando un paciente informó haber sentido déjà vu por estimulación, Penfield documentó sentimientos concurrentes de premonición. “Hmm, pensó Cleary. Hay algo aquí”.

    Su hipótesis: si el déjà vu es un fenómeno de la memoria, ¿el sentimiento de predicción es también un fenómeno de memoria? Cleary fue motivada, además por un cambio reciente en la investigación de la memoria, que afirma que la memoria humana está adaptada para poder predecir el futuro, con fines de supervivencia, en lugar de simplemente recordar el pasado.

    En una investigación previamente publicada, la científica y su grupo de investigación crearon escenarios de realidad virtual usando el videojuego Sims Virtual World. Lo usaron para crear escenas, como un depósito de chatarra, o un jardín con figuras de arte topiario (arbustos/árboles esculpidos con formas particulares), las que más tarde se mapearon espacialmente a escenas vistas previamente, pero sin relación temática.

    Luego, mientras estaban inmersos en una escena de prueba de realidad virtual, se les pidió a los participantes que informaran si estaban experimentando déjà vu. Resultó que los sujetos eran más propensos a informar el déjà vu entre las escenas mapeadas (o maquetadas) espacialmente sobre la base de escenas antes vistas. Estos estudios fundacionales reflejaron la experiencia de la vida real de “sentirse como si hubieras estado allí antes”, pero sin ser capaz recordar por qué.

    En sus experimentos más recientes, Cleary creó escenas de video dinámicas en las que el participante pasaba por una serie de giros. Más tarde, se movieron a través de escenas espacialmente mapeadas basadas en las anteriores para inducir el déjà vu; pero, en el último momento, se les preguntó cuál debería ser el último giro.

    Los usos de la familiaridad

    Cleary y su equipo quedaron intrigados al notar que aproximadamente la mitad de los encuestados sintió una fuerte premonición durante el déjà vu. Pero no fue más probable que recordaran la respuesta correcta (el giro que habían visto anteriormente en una escena diferente, espacialmente mapeada) que si la eligieran al azar. En otras palabras, los participantes que tenían la sensación de predicción tenían bastante confianza en que tenían razón, pero por lo general no estaban en la razón.

    Conclusión: no, el déjà vu no nos ayuda a predecir el futuro. Pero puede manifestarse como un sentimiento de que sí podemos hacerlo.

    Cleary y su laboratorio están llevando a cabo experimentos de seguimiento ahora que investigan aún más esta sensación de predicción. Se preguntan si es el proceso de familiaridad lo que impulsa la sensación. Quieren saber si las personas experimentan un sesgo retrospectivo, es decir, si las personas estarán convencidas de que sabían lo que iba a suceder, después de los hechos.

    “Creo que la razón por la cual la gente presenta teorías psíquicas sobre el déjà vu es porque ellas son experiencias misteriosas y subjetivas”, afirma Cleary. “Incluso los científicos que no creen en vidas pasadas me han susurrado: ‘¿Tienes una explicación de por qué me pasa esto?’ La gente busca explicaciones en diferentes lugares. Y si eres un científico, buscas la razón lógica del por qué acabas de tener esta experiencia realmente extraña”. Aunque, esto no hay que olvidarlo, el sentimiento de extrañeza no necesariamente es evidencia de verdad.

  • 6 maneras naturales de mejorar la memoria

    6 maneras naturales de mejorar la memoria

    Existen remedios caseros ayudan a mantenerla más disponible y lúcida. Tome nota.

    ¿Juventud divino tesoro? No, ¡memoria divino tesoro! La damos por sentada, pero esa facultad, cuando flaquea, nos irrita o nos angustia. No obstante, existe una serie de acciones prácticas y accesibles para fortalecerla, como lo que es: un músculo de la mente.

    1. Ayude al cerebro con almendras

    Un estudio del Instituto de Tecnología de Massachusetts y de la Universidad de Tel Aviv, reveló la criticidad del magnesio para aumentar la memoria y prevenir su deterioro. En el estudio, a dos grupos de ratas de edad avanzada se les suministraron dietas idénticas, pero a un grupo se le agregó un suplemento de magnesio. Después de evaluar a ambos, los investigadores se dieron cuenta de que el suplemento mejoraba en las ratas la memoria de corto plazo y de largo plazo, e incluso aumentaba su capacidad de aprendizaje. Los científicos comprobaron que el número de sinapsis (terminaciones nerviosas del cerebro que transportan los recuerdos en forma de impulsos eléctricos) realmente aumentó en el cerebro de las ratas alimentadas con magnesio. Pero ¡atención! Los suplementos de magnesio disponibles no funcionan igual que los usados en el estudio. Por ahora, el consejo para quienes necesitan ayuda para la memoria es que se procuren el magnesio comiendo alimentos como almendras, castañas de Cajú y frutas disecadas. Las verduras de hoja verde y el brócoli también son excelentes fuentes del mineral.

    2. El café su mejor aliado

    Si toma bebidas cafeinadas, obtendrá un aumento a corto plazo en su capacidad de concentración. También puede haber beneficios a largo plazo, especialmente en los adultos mayores. En la Facultad de Medicina de Lisboa, llegaron a la conclusión de que las personas de tercera edad que tomaban tres o cuatro tazas de café por día tenían menos probabilidades de experimentar pérdida de memoria que quienes consumían una sola taza o menos. En un estudio hecho en Francia, un grupo de mujeres de más de 80 años que bebían tres tazas de café o más por día tuvieron 70 % menos probabilidades de tener un deterioro en la memoria que las que tomaban una taza o menos. Atención. Si no toma café comience de a poco para evitar una gastritis.

    3. Pruebe con la aromaterapia

    Compre una botellita de aceite esencial de romero 100 %, en una dietética o tienda naturista. Las pruebas hechas sobre las ondas cerebrales muestran que inhalar el aroma de romero aumenta la producción de ondas beta en el cerebro, que indican un estado de alerta elevado. Para obtener los beneficios de estas mejoras en la memoria, frote unas pocas gotas del aceite en el pelo, las muñecas, en la ropa o en un pañuelo (en cualquier lugar donde puedas aspirar el aroma). También puede verter unas gotas en un difusor y dejar que perfume el ambiente.

    4. Haga juegos de ingenio

    El cerebro necesita “ejercicio” para mantenerse en forma. Su manera de entrenar son los juegos mentales que mejoran el rendimiento cognitivo por medio de la potenciación de la memoria, la resolución de problemas y el razonamiento lógico. Estas mejoras ayudan a mantener la mente aguda y estimulada.

    5. Agregue salvia a las comidas

    Un par de estudios indican que los efectos antiinflamatorios de la salvia pueden promover la memoria durante varias horas después de ingerir un extracto de esta hierba. Aunque esos suplementos no están disponibles comercialmente, sería posible replicar estos resultados agregando liberalmente salvia a diversos platos. Por ejemplo, puede asar un pavo o un pollo con un relleno sazonado con salvia; o preparar un té con una cucharadita de la hierba, seca. Utilice la salvia en aliños para ensaladas y en platos a base de arroz, o úsela en abundancia para cubrir carne de cerdo, de aves o de pescado antes de cocinarlas.

    6. Coma una ensalada de atún o salmón

    También puede disfrutar de unas sardinas con tostadas. Las mismas razones que hacen que los pescados de agua fría (como el salmón, las sardinas, el atún y los arenques) sean tan buenos para el corazón, también los hacen buenos para el cerebro. Los aceites omega-3 del pescado ayudan a “aligerar” la sangre y evitan que se tapen las arterias; eso puede mantener el cerebro saludable y se supone que ayudará a conservar una memoria aguda.

    Los pasos de la memorización

    Más allá de lo anterior, existen técnicas muy concretas, aplicadas en especial por profesionales que necesitan disponer del óptimo de su memoria. Aquí, seis de ellas.

    1. Interés y motivación. Se recuerda mejor lo que se desea aprender. El consejo es válido para todos: fijarse un objetivo o tener un proyecto, incluso de poca importancia (acordarse de historias divertidas para hacer reír a sus amigos, memorizar citas para sorprender en sociedad), es el mejor estímulo.

    2. Atención. Es la condición previa para memorizar: sin la atención no se advierten correctamente las informaciones. El descanso, un entorno propicio (calma, iluminación), una buena recepción sensitiva (calidad de vista y oído), y la ausencia de estrés son esenciales para captar correctamente las informaciones que deben aprenderse.

    3. Elaboración de imágenes mentales. Si crea imágenes mentales, tome conciencia de lo que sus sentidos le transmiten: la información se visualiza y transcribe en forma de palabras. Esta apropiación mental de las percepciones es la primera etapa del proceso de memorización.

    4. Organización de las informaciones. Ordenar, establecer un significado, jerarquizar informaciones ayuda a consolidar los conocimientos y a integrarlos correctamente en el depósito de la memoria a largo plazo.

    5. Repetición. Para memorizar bien, es necesario hacer el esfuerzo de repetir, e incluso, de aprender de memoria. Y al reactivar las informaciones con regularidad —por ejemplo, revisándolas—, se tendrán más oportunidades de afirmarlas en la memoria a largo plazo.

    6. Transmisión de informaciones. Transformar y formular hechos o conocimientos con tus propias palabras para contarlos, escribirlos, explicarlos o resumirlos es una manera muy eficaz y activa de consolidar los recuerdos.

    Como se ve. Se puede empezar de a poco, buscando el camino más efectivo para cada uno.