Etiqueta: salud mental

  • Cómo luchar contra la adicción a Tik Tok

    Cómo luchar contra la adicción a Tik Tok

    Los videos cortos están diseñados para crear dependencia, con los peligros que eso conlleva. Por suerte, el control de la atención se puede mejorar con la práctica.

    Frontiers

    En las redes sociales, los vídeos cortos, como los de TikTok, están por todas partes. La exposición repetida a este contenido breve, denso en información y gratificante estimula el cerebro, haciéndonos sentir que la experiencia es placentera o satisfactoria. Pero, si se consume en exceso, se puede desarrollar una adicción a ellos, un patrón desadaptativo que dificulta la regulación del consumo de este tipo de vídeos.

    Con la proliferación de vídeos cortos en línea, tal adicción es una preocupación creciente, ya que afecta la eficiencia en la vida diaria y repercute negativamente en la salud física y mental. Por ello, comprender este tipo de adicción, relativamente nueva, es fundamental: se sabe poco sobre los mecanismos psicológicos que aumentan la vulnerabilidad.

    Ansiedad

    Ahora, una nueva investigación realizada en China ha examinado cómo la ansiedad por apego —un patrón de relación caracterizado por el miedo al abandono que a menudo se forma en la primera infancia— contribuye a gastar tiempo excesivo mirando estos videos.

    La adicción posee, además, un ángulo inesperado: “Demostramos que niveles más altos de ansiedad por apego se asocian con un mayor riesgo de violencia sexual”, afirma el primer autor, Haodong Su, profesor de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Anhui. Sucede que “un menor control atencional, es decir, un control deficiente sobre lo que elegimos ignorar o en lo que nos centramos, así como dificultades para procesar las emociones propias o ajenas, pueden explicar en parte esta relación”.

    Caminos hacia la adicción

    Para su estudio, los investigadores reclutaron a 342 estudiantes de entre 18 y 22 años y utilizaron diferentes escalas para medir sus niveles de adicción a los videos cortos (AVC), ansiedad por apego, control atencional (comúnmente conocido como concentración) y alexitimia, un rasgo de carácter caracterizado por la dificultad para identificar y describir emociones. Investigaciones previas sugieren que la alexitimia es relativamente común entre los jóvenes, especialmente durante etapas clave del desarrollo o cuando se enfrentan a situaciones de estrés.

    Los resultados mostraron que niveles más altos de ansiedad por apego aumentaban la probabilidad de desarrollar agresión sexual afectiva. Esta susceptibilidad puede estar influenciada tanto por el control atencional como por la alexitimia, mecanismos que influyen en el procesamiento emocional.

    Investigaciones previas han demostrado que niveles más altos de ansiedad por apego conllevan una disminución del control atencional y que las personas con mayores niveles de ansiedad por apego tienden a presentar rasgos alexitímicos más severos. Cuando estos mecanismos no logran regular completamente las emociones, las personas pueden recurrir a reguladores externos, como videos cortos, para afrontar los efectos negativos.

    “Las personas con síntomas de alexitimia más graves mostraron niveles significativamente más altos de adicción, lo que indica que tener dificultades para identificar y expresar emociones puede aumentar la dependencia de los vídeos cortos como una forma de escape emocional”, explica Su.

    Un control atencional deficiente, que a su vez suele intensificar y aumentar los niveles de alexitimia, también medió la relación entre la ansiedad por apego y la adicción a este tipo de videos.

    Protegidos por la atención

    Si bien un control deficiente de la atención puede hacer que los adolescentes sean más propensos a volverse adictos a los videos cortos, entrenar la concentración también puede lograr el efecto contrario y desempeñar un papel protector en el desarrollo de esta adicción.

    “Los jóvenes que tienen mayor capacidad para regular y mantener su atención son menos propensos a desarrollar patrones adictivos de uso de vídeos cortos, incluso cuando experimentan dificultades emocionales como la ansiedad por apego”, señala Su.

    Pequeñas medidas, como establecer límites de tiempo para el consumo de vídeos, programar periodos específicos sin teléfono o establecer rutinas que fomenten la reflexión sobre las emociones, pueden ser puntos de partida útiles para los adultos jóvenes que tienen problemas de concentración o alexitimia.

    “El control de la atención no es una habilidad fija y se puede mejorar con la práctica”, dijo Su. “Estrategias como el entrenamiento en atención plena, la reducción de la multitarea y la programación deliberada de períodos de actividad concentrada pueden ayudar a fortalecer la regulación de la atención y reducir el riesgo de adicción”.

    La muestra también presentó un desequilibrio de género, con aproximadamente el 72 % de los participantes siendo hombres. Dado que la ansiedad por apego y el control atencional difieren según el género, futuras investigaciones con muestras más equilibradas serán importantes para determinar si estos patrones se mantienen en ambos sexos. Asimismo, son necesarios estudios que abarquen períodos de tiempo más prolongados para confirmar las relaciones aquí identificadas.

    “Nuestros hallazgos demuestran que fortalecer el control atencional y la conciencia emocional, en lugar de depender únicamente de restringir el uso de la tecnología, puede ser eficaz para prevenir la adicción a los videos cortos”, concluye Su. “La adicción a los videos cortos no se trata solo del tiempo frente a la pantalla, sino también de la regulación emocional y cognitiva”.

  • Sí, mire el vaso medio lleno

    Sí, mire el vaso medio lleno

    Encontrar la felicidad en la vida real supone aprender que hay más de una perspectiva correcta tanto en los conflictos como en las soluciones.

    Ingenio

    Cada vez que nos sentimos particularmente estresados o exhaustos, solemos tener pensamientos negativos y pesimistas. Nuestro organismo se tensa y nuestra visión mental se reduce. Desarrollamos sentimientos de desesperación y sentimos que no podemos lidiar con las situaciones, lo que termina volviéndose realidad. Muchas veces nos sentimos arrojados, así, a una vida de infelicidad.

    Cuidado con el “realismo”

    Un consuelo que suelen ofrecernos es decir que tal infelicidad no es más que otro nombre para el realismo. ¿Pero qué tiene de realista esperar siempre desenlaces negativos o sentirse impotente frente a todo? Al intentar mirar las cosas desde otra perspectiva, a menudo es posible cambiar nuestra realidad. Eso pasa porque no siempre son las situaciones, sino la forma en la que las interpretamos lo que afecta cómo funcionamos y nos sentimos. Y, como individuos, tenemos la capacidad de determinar cómo vemos una situación o a otra persona.

    Por ejemplo, hay investigaciones médicas que demostraron que, si se les dice a los pacientes que esperen efectos adversos durante un tratamiento, es más probable que los experimenten comparados con los pacientes a los que no se les advierte. Incluso, parece que, si a uno le dicen que tiene mayor riesgo de desarrollar una enfermedad, es más probable que la desarrolle en relación con las personas que tienen el mismo riesgo, pero a las que se les dice que su riesgo es menor.

    En otro estudio revelador, investigadores de Harvard les explicaron a 44 mucamas de hotel que su trabajo diario implicaba hacer ejercicio de verdad. Cuando se les hicieron análisis, un mes más tarde, se descubrió que se les había reducido la tensión arterial, habían bajado de peso y habían mejorado la proporción entre cintura y cadera sin haber hecho nada diferente. El solo hecho de pensar que estaban haciendo ejercicio regular fue el truco. Un grupo de control al que no se le dio esa información no mostró la misma mejora de la salud.

    El caso anterior es una prueba más del poder de la mente. Sin embargo, ¿cada cuánto desafiamos nuestros pensamientos y actitudes? Estudios como el señalado demuestran que cambiar el pensamiento cambia nuestra experiencia.

    Refuerce lo positivo

    Si se da cuenta de que se inclina más a tener un pensamiento negativo que positivo, aquí tiene un ejercicio de disciplina mental simple pero efectivo que le dará una visión más positiva.

     Cada vez que se descubra pensando algo negativo o crítico, inviértalo y formule exactamente lo opuesto, luego repítalo una y otra vez en la cabeza. Haga eso, aunque escuche una voz interior que le diga que lo que piensa es ridículo o una mentira lisa y llana. Repetir cosas positivas permite que se asienten en el subconsciente, y desde ahí influyen tanto en sus puntos de vista como en su comportamiento. Acostúmbrese a practicar esta técnica todos los días para obtener más equilibrio en su pensamiento.

    Busque el lado bueno

    Cuando las cosas parezcan imposibles o malas, busque algo bueno en la situación. Encontrar algunos aspectos buenos en cualquier cosa con la que tenga que lidiar no significa negar la situación real, sino solamente llevar algo de equilibrio a circunstancias que lo hayan hecho sentir desequilibrado o agobiado. No es cuestión de engañarse a uno mismo respecto de los problemas o los estresores; más bien, se trata de disciplinarse para buscar formas de pensar en positivo, lo que a la larga lo fortalecerá, si lo mantiene activo en la búsqueda de soluciones.

    Es seguro que buscar lo positivo le hace la vida más fácil y feliz, por eso es crucial intentar modificar su manera de pensar si se volvió negativa por default. La negatividad no ayuda a nadie. Consume la energía. Paraliza. No lleva al éxito en las relaciones ni en nada que trate de hacer en la vida.

    RECUADRO

    Encontrar un balance en el pensamiento

    Este ejercicio lo ayudará a reconocer que hay diferentes formas de considerar una situación y también a entender que tener una mirada diferente puede dar lugar a un estado de ánimo tranquilizador o energizante.

    • Imagínese que vive en una casa en la que las ventanas del frente dan a una calle principal muy transitada, con mucho tráfico. El movimiento constante de autos y personas puede ser estimulante o molesto, pero esa vista no lo hará sentir en paz.

    • Luego, visualice las ventanas traseras de la casa, que dan a campos que se extienden a lo lejos, adonde las montañas se elevan para alcanzar el cielo; una vista tranquila, relajante.

    • Ahora imagínese que llega una visita. Si él o ella no pudieran ver la vista que hay de las ventanas traseras, asumirían que usted vive en un ambiente estresante. Pero si entraran por la parte de atrás de la casa y miraran por las ventanas traseras solamente, él o ella llegarían a la conclusión de que su entorno es pacífico y armonioso.

    Lo importante es que, aunque los dos puntos de vista son correctos, cada uno es, de hecho, solo una verdad a medias. Todo depende de las ventanas por las que decida mirar. ¿Cada cuánto pasa eso en nuestra vida? ¿Cada cuánto vemos nada más que una parte de la imagen, o un solo lado de la discusión?

    Este ejercicio con la imagen mental puede ayudarlo a modificar y equilibrar el pensamiento. Cuando las cosas se pongan difíciles o agobiantes, conjure la imagen de la casa con ventanas en dos orientaciones, luego tome la decisión consciente de visualizarse a usted mismo mirando por las ventanas que más lo ayudarán en el momento indicado. Siempre hay otra forma de ver las cosas. Cuando lo reconocemos, generalmente encontramos más recursos para enfrentar los problemas.

  • No más “úlceras” cognitivas en el cerebro

    No más “úlceras” cognitivas en el cerebro

    Un par de investigaciones prestigiosas confirman que el entrenamiento intensivo del cerebro rejuvenece su capacidad de procesamiento, contrarrestando las pérdidas producidas por el envejecimiento.

    Rodrigo Lara Serrano, revista Ingenio

    En su libro “Por qué las cebras no tienen úlceras”, el neuroendocrinologista Robert M. Sapolsky hacía notar que, aunque la norma es que el envejecimiento consiste en el deterioro progresivo de los sistemas corporales, un pequeño grupo de personas solían mejorar la eficiencia de su funcionamiento con el paso del tiempo. No se volvían más jóvenes, pero su metabolismo resolvía “mejor” los problemas fisiológicos que se presentan con los años.

    Sin embargo, una cosa es el metabolismo en general y otra la capacidad cognitiva en particular. El deterioro de esta última se cree que es un efecto tan inevitable como implacable del envejecimiento normal. Hasta ahora. Investigadores del Centro de BrainHealth de la Universidad de Texas en Dallas (EE.UU.) realizaron una investigación podría brindar nuevas esperanzas de ampliar nuestra función cerebral a medida que los años hacen su tarea de desgaste.

    La evidencia viene de un estudio clínico, todavía pequeño en tamaño, el cual incluyó adultos de 56 a 71 años, los investigadores descubrieron que después de un período de entrenamiento cognitivo, los cerebros de los participantes eran más eficientes energéticamente, lo que significa que su cerebro no tenía que trabajar tan duro para realizar una tarea específica.

    Mejorar sin fármacos

    El Dr. Michael Motes, científico investigador del Center for BrainHealth y uno de los autores principales del estudio, cree que este descubrimiento no es nada menor: “Encontrar una intervención no farmacológica que pueda ayudar a un cerebro que está envejeciendo a desempeñarse como un cerebro más joven es un hallazgo bienvenido que, potencialmente, fomenta la comprensión de las maneras de mejorar la salud y la longevidad del cerebro”.

    Para llegar a estas esperanzadoras conclusiones, se decidió investigar los cambios en la eficiencia del cerebro, estudiando la actividad neuronal mientras un grupo de participantes realizaba una tarea. Así, 57 adultos mayores cognitivamente normales fueron asignados aleatoriamente a un grupo de entrenamiento cognitivo, un grupo de control y a un grupo de control de ejercicio físico. El entrenamiento cognitivo utilizó el programa de Entrenamiento de razonamiento avanzado de memoria estratégica (SMART, Strategic Memory Advanced Reasoning Training) desarrollado en el Centro de BrainHealth.

    Las estrategias de entrenamiento cognitivo incluyeron:

    a) Cómo enfocarse en la información más relevante y filtrar la menos relevante.

    b) Formas de sintetizar continuamente la información encontrada en la vida cotidiana para alentar un pensamiento más profundo

    c) Cómo inspirar el pensamiento innovador mediante la generación de diversas interpretaciones, soluciones y perspectivas.

    Más ejercicio aeróbico

    Debido a que se ha demostrado que el ejercicio aeróbico conduce a mejoras en la velocidad de procesamiento y los cambios funcionales dentro de las regiones frontales y otras regiones del cerebro, se incluyó también este factor en uno de los grupos de estudio.

    El entrenamiento cognitivo antes descrito se llevó a cabo en el transcurso de 12 semanas. Por su parte, los participantes en el programa de control físico de control activo excedieron las pautas de actividad física de 150 minutos por semana durante las mismas 12 semanas.

    Finalmente, utilizando imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI), una técnica de imágenes que mide la actividad cerebral, los investigadores examinaron los tres grupos al principio (línea de base), medio y final del estudio, mientras que los participantes realizaban tareas mentales, basadas en computadora, que implicaban velocidad mientras se los sometía a un escáner.

    Los resultados proporcionaron evidencia de que el entrenamiento cognitivo mejoró la actividad neuronal relacionada con la velocidad. Si bien todos los grupos mostraron tiempos de reacción más rápidos en todas las sesiones, el grupo de entrenamiento cognitivo mostró un aumento significativo en la asociación entre el tiempo de reacción y la actividad del lóbulo frontal.

    Después del entrenamiento, los tiempos de reacción más rápidos se asociaron con la actividad del lóbulo frontal inferior, lo que es consistente con la actividad neuronal más eficiente en energía que se encuentra en los adultos más jóvenes.

    Contraataque

    “Este descubrimiento de los perfiles de eficiencia neuronal que se encuentran en los adultos mayores entrenados en SMART es prometedor”, dice la Dra. Sandra Bond Chapman, una de las principales autoras, fundadora y directora principal del Centro para BrainHealth. Si estos se replican en otros laboratorios, agrega, “este trabajo allana el camino para que los ensayos clínicos más grandes prueben la capacidad de aprovechar el potencial de la mente que envejece y su capacidad para sobresalir, trabajando como un cerebro más joven con todo el conocimiento y experiencia acumulados en el tiempo”.

    Sin duda, “contrarrestar el patrón de pérdidas relacionadas con la edad e incluso mejorar el funcionamiento interno del cerebro, ‘pensando´ de maneras más inteligentes, es un objetivo alcanzable y altamente deseable”.

    Lo logrado por el equipo del Centro de BrainHealth es importante, además, porque viene a inclinar la balanza en el debate sobre si el entrenamiento cerebral posee una utilidad relevante o no. Hasta el momento, los científicos que intentaron determinar si los ejercicios cerebrales mejoraban el rendimiento cognitivo habían tenido una suerte mixta: algunos experimentos mostraban mejoras; otros, nada.

    En esta misma línea, investigadores de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore (Maryland, EE.UU.) sospecharon que el problema no estaba en la idea misma del entrenamiento cerebral, sino el tipo de ejercicio que los investigadores han estado eligiendo para probarlo. Entonces, decidieron comparar directamente los principales tipos de ejercicios existentes y medir la actividad cerebral de las personas antes y después del entrenamiento; lo cual nunca se había intentado antes.

    El equipo reunió a tres grupos de participantes, adultos jóvenes. Todos tomaron una batería inicial de pruebas cognitivas para determinar la memoria de trabajo de referencia, la atención y la inteligencia. Todos también se les realizó un electroencefalograma (EEG) para medir la actividad cerebral. Luego, fueron enviados a casa para practicar una tarea cognitiva en sus computadoras durante un mes. Un grupo usó un tipo de los ejercicios cerebrales base usados por los científicos mientras que el segundo grupo usó el otro. El tercer grupo practicó en una tarea de control.

    Neuronas en el gimnasio

    Los programas de capacitación que Johns Hopkins comparó no son los productos comerciales disponibles que se venden a los consumidores, sino herramientas en las que los científicos se basan para evaluar la memoria de trabajo del cerebro.

    Los involucrados en el experimento entrenaron cinco días a la semana durante 30 minutos (en un mes), luego regresaron al laboratorio para otra ronda de exámenes, en busca de ver si había cambiado algo sobre su cerebro o sus capacidades cognitivas.

    Los investigadores encontraron que el grupo que practicó lo que se conoce como un ejercicio de “dual n-back” mostró una mejora del 30 por ciento en su memoria de trabajo. Eso fue casi el doble de los avances logrados por el grupo que trabaja con la otra tarea común, conocida como “complex span”. El grupo “dual n-back” también mostró cambios significativos en la actividad cerebral en la corteza prefrontal, la región crítica responsable del aprendizaje superior. Este último es una prueba de secuencia de memoria en la que las personas deben recordar una secuencia de estímulos visuales y auditivos en constante actualización. Los participantes de Johns Hopkins vieron cuadrados parpadeando en una cuadrícula mientras escuchaban las letras. Tenían que recordar si la casilla que acababan de ver y la letra que escuchaban eran las mismas que durante una exposición previa a los estímulos. A medida que la prueba se hizo más difícil, tuvieron que recordar cuadros y letras de dos, tres y cuatro rondas atrás. Es un poco como el juego electrónico para niños llamado Simon, pero en lugar de simplemente recordar sonidos y colores, se debe recordar la secuencia actual y la de unas pocas rondas atrás.

    La otra prueba, llamada “complex span”, también implica recordar elementos en una secuencia. Hay una distracción para las personas entre los elementos, pero no necesitan actualizar continuamente los elementos en su mente.

    Conclusión. Los hallazgos demuestran que el “doble n-back” es un mejor régimen para entrenar la memoria de trabajo, que es en la cual la gente confía para guardar temporalmente detalles en su mente, como números de teléfono y direcciones. Estas habilidades son vitales para la forma en que las personas se desempeñan en la escuela y en el trabajo, cuando las tareas son nuevas y no se puede confiar en los viejos conocimientos y hábitos, dice la coautora de la investigación Susan Courtney, neurocientífica del Johns Hopkins y profesora de ciencias psicológicas y del cerebro.

    “Los hallazgos sugieren que esta tarea particular está cambiando algo sobre el cerebro”, dice Courtney. “Hay algo sobre la secuenciación y la actualización que realmente aprovecha las cosas que solo la corteza prefrontal puede hacer, las tareas de resolución de problemas del mundo real”.

    Los resultados de las dos investigaciones abren camino para el optimismo, pero no hay que cantar victoria total: “La mayor lección aquí fue que, sí, el entrenamiento intensivo fortalece la cognición y el cerebro, pero todavía no entendemos por qué y cómo”, explica Courtney, pidiendo cautela. Esto es, “no podemos simplemente saltar a un videojuego y esperar que eso solucione todos nuestros problemas cognitivos. Necesitamos intervenciones más específicas”. Al menos, hay luz al final del túnel. Y así como las úlceras, alguna vez parecieron algo que sólo se podían mitigar y no erradicar, tal vez, con el deterioro cognitivo natural, eventualmente ocurrirá lo mismo.

  • Las experiencias creativas pueden retrasar el envejecimiento cerebral

    Las experiencias creativas pueden retrasar el envejecimiento cerebral

    La participación sostenida en actividades creativas como música, danza, artes visuales se asocia sistemáticamente con cerebros más jóvenes.

    Gentileza del Trinity College Dublin

    Participar en experiencias creativas como música, danza, artes visuales e incluso videojuegos específicos puede retrasar el envejecimiento cerebral y promover un funcionamiento cerebral más saludable. Así lo afirma un nuevo estudio internacional del Global Brain Health Institute (GBHI).

    Aunque la creatividad ha sido celebrada durante mucho tiempo por su valor cultural y personal, este estudio es la primera evidencia científica a gran escala que vincula directamente el compromiso creativo con la protección directa y medible de la salud cerebral.

    Trece países

    Investigadores de 13 países, incluyendo investigadores del Trinity College de Dublín, examinaron datos cerebrales de más de 1400 participantes, entre ellos expertos creativos como bailarines de tango, músicos, artistas visuales, estudiantes y no expertos. Descubrieron que la participación sostenida en actividades creativas se asociaba sistemáticamente con cerebros más jóvenes. Incluso el entrenamiento cerebral a corto plazo producía beneficios medibles, aunque menores.

    El Dr. Agustín Ibáñez, autor principal y correspondiente del estudio, profesor de Salud Cerebral en el GBHI y la Facultad de Medicina del Trinity College de Dublín, y director del Instituto Latinoamericano de Salud Cerebral (BrainLat) de la Universidad Adolfo Ibáñez, en Chile, afirma: “La creatividad se perfila como un poderoso determinante de la salud cerebral, comparable al ejercicio o la dieta. Nuestros resultados abren nuevas vías para intervenciones basadas en la creatividad que protejan el cerebro del envejecimiento y las enfermedades”. Y agrega que, “nuestro estudio también demostró que los relojes cerebrales pueden utilizarse para monitorizar intervenciones destinadas a mejorar la salud cerebral”.

    Al alcance de todos

    El Dr. Carlos Coronel, primer autor e investigador postdoctoral del GBHI, Trinity College Dublin y la Universidad Adolfo Ibáñez, afirma: “Una de nuestras conclusiones clave es que no es necesario ser un experto para beneficiarse de la creatividad. De hecho, descubrimos que los estudiantes se benefician de sesiones breves de entrenamiento con videojuegos”.

    Hasta ahora, los relojes cerebrales se han utilizado principalmente para evaluar las influencias negativas en la salud cerebral, incluyendo riesgos genéticos, exposiciones ambientales (bautizadas como exposoma) y desigualdades sociales. Este es uno de los pocos estudios que demuestra, por primera vez, que los relojes cerebrales también pueden captar influencias positivas; en este caso, el efecto protector de la creatividad.

    El estudio, en el que participaron 1.402 personas en 13 países, incluidos expertos creativos (bailarines de tango, músicos, artistas visuales y jugadores de estrategia), estudiantes que recibían capacitación a corto plazo y no expertos, hizo que los participantes completaran exploraciones cerebrales ( EEG y MEG) y pruebas cognitivas, que se analizaron con modelos de “reloj cerebral” para comparar la edad cerebral biológica y cronológica.

    Creatividad y juventud

    El diseño también incorporó modelado computacional del envejecimiento cerebral para evaluar la conectividad cerebral y la eficiencia del procesamiento de la información, identificando los mecanismos que vinculan la creatividad con la salud cerebral. Finalmente, los resultados se validaron en diversas modalidades y dominios creativos para evaluar efectos generalizables.

    Los resultados mostraron que la creatividad se relacionaba consistentemente con perfiles cerebrales más jóvenes. Los efectos protectores fueron más evidentes en las regiones vulnerables a la neurodegeneración (hipocampo, corteza prefrontal y áreas parietales). El modelado computacional reveló que la participación creativa favorece redes cerebrales más eficientes y una conectividad más sólida, mecanismos que se cree que subyacen a su función protectora.

    Tango

    Los hallazgos destacan la creatividad como un recurso de salud pública, con implicaciones para las intervenciones clínicas y las políticas sanitarias. Desde el tango hasta los videojuegos, las prácticas creativas comparten beneficios comunes para la salud cerebral y el envejecimiento saludable.

    Ibañez afirma: “Esto no solo es relevante para la neurociencia, sino que representa una oportunidad cultural y política. Nuestras sociedades necesitan reimaginar el envejecimiento saludable a través de ámbitos médicos y no médicos, como la creatividad, las artes y el juego”.

    Coronel afirma: “Si bien estas experiencias creativas difieren, comparten un denominador común: ayudan a proteger las conexiones cerebrales vulnerables al envejecimiento acelerado. Dado que cada persona tiene aficiones e intereses únicos, es alentador saber que existen muchas maneras de apoyar la salud cerebral a través de la creatividad”.

    Los resultados sugieren que la creatividad podría prescribirse, al igual que el ejercicio, como una forma económica, accesible y eficaz de proteger la salud cerebral. Los resultados también demuestran que los relojes cerebrales no solo son herramientas de diagnóstico del riesgo de enfermedad, sino también indicadores sensibles de experiencias positivas que fomentan la resiliencia.

  • Las personas creativas disfrutan del tiempo libre más que otras

    Las personas creativas disfrutan del tiempo libre más que otras

    Rutinas totalmente estructuradas y la adicción creciente a los dispositivos digitales dificultan el disfrute de estar solos, que no es sinónimo de aburrimiento.

    Niranjana Rajalakshmi, University of Arizona

    Es más probable que las personas creativas aprovechen al máximo su tiempo de inactividad durante un día típico al explorar su mente. Es lo que descubrió un estudio de la Universidad de Arizona (Estados Unidos).


    El trabajo encontró que las personas creativas son más propensas a usar fructíferamente el tiempo de inactividad al dejar que una idea conduzca a otra. Así, los participantes del estudio que eran más creativos se sentían menos aburridos cuando se sentaban solos en una habitación. Un dato que confirma esta apreciación fue que, durante la pandemia de COVID-19, una época en la que el mundo experimentó períodos inusualmente prolongados de tiempo desestructurado, las personas creativas estaban menos aburridas y más comprometidas con sus pensamientos.

    Tiempos no estructurados

    “Estoy particularmente interesado en la creatividad porque queríamos saber qué sucede en la mente de las personas creativas, especialmente en situaciones en las que nada limita sus pensamientos”, dice el autor principal del estudio, Quentin Raffaeli, estudiante graduado en el Departamento de Psicología de UArizona.


    En psicología y neurociencia, la mayoría de los estudios sobre los pensamientos humanos incitan a los participantes a pensar de cierta manera o les piden que informen sobre los pensamientos que experimentaron, pero se sabe menos sobre cómo surgen los pensamientos de forma natural y se desarrollan con el tiempo en contextos espontáneos, señala Jessica Andrews. Hanna, profesora asociada en el Departamento de Psicología.

    “Aquí es donde entra nuestro estudio”, dice Andrews-Hanna.
    La historia está llena de anécdotas de científicos, artistas y filósofos famosos que disfrutaron estar solos con sus pensamientos, y esas personas a menudo generaron algunas de sus mejores ideas durante el tiempo libre, recuerda la investigadora.
    Escasez

    “En la sociedad ajetreada y conectada digitalmente de hoy, el tiempo para estar a solas con los propios pensamientos sin distracciones puede convertirse en un bien escaso”, agrega.

    Los investigadores dividieron el estudio en dos partes. Para el primer experimento, pidieron a cada participante que se sentara solo en una habitación durante 10 minutos sin acceso a dispositivos digitales. En ausencia de un aviso en particular, se pidió a los participantes que expresaran sus pensamientos en voz alta en tiempo real. Luego se transcribieron y analizaron los archivos grabados de 81 participantes.


    Los investigadores evaluaron la creatividad de los participantes a través de una “prueba de pensamiento divergente”, una prueba verbal de laboratorio que mide la capacidad de una persona para “pensar fuera de la caja” (o sea, fuera de prejuicios o ideas preestablecidas). Los participantes que se desempeñaron bien en la prueba de pensamiento divergente tenían pensamientos que fluían libremente y estaban asociados entre sí, a menudo indicados con frases como “esto me recuerda a” o “hablando de eso”.

    “Mientras que muchos participantes tenían una tendencia a saltar entre pensamientos aparentemente no relacionados, los individuos creativos mostraron signos de pensar de forma más asociativa”, dijo Raffaeli.

    El primer experimento también encontró que las personas creativas estaban más involucradas en sus pensamientos cuando se las dejaba solas sin distracciones, como el teléfono celular e Internet.

    “Las personas creativas se calificaron a sí mismas como menos aburridas, incluso durante esos 10 minutos. También hablaron más palabras en general, lo que indicó que era más probable que sus pensamientos se movieran libremente”, dice Andrews-Hanna.

    Enemigo: demasiado trabajo

    Para complementar sus hallazgos iniciales, los investigadores ampliaron su estudio en el contexto de un período de tiempo mucho más largo, la pandemia de COVID-19, cuando muchas personas estaban solas con sus pensamientos con más frecuencia.

    En el segundo experimento, más de 2.600 adultos respondieron preguntas a través de una aplicación para teléfonos inteligentes llamada Mind Window, desarrollada por Andrews-Hanna y su estudiante graduado Eric Andrews. Los participantes que se autoidentificaron como creativos informaron que se aburrieron menos durante la pandemia.

    “A medida que nos sobrecargamos de trabajo, tenemos más horarios y nos hacemos adictos a nuestros dispositivos digitales, creo que debemos hacer un mejor trabajo en nuestros hogares, nuestros lugares de trabajo y nuestras escuelas para cultivar tiempo para simplemente relajarnos con nuestros pensamientos”, dice Andrews-Hanna.

    Los investigadores continúan con esta línea de trabajo utilizando su aplicación Mind Window. Animan a las personas a descargar y usar la aplicación para ayudar a los científicos a comprender cómo piensan las personas de todo el mundo en su vida cotidiana.

    “Comprender por qué diferentes personas piensan de la forma en que lo hacen puede conducir a intervenciones prometedoras para mejorar la salud y el bienestar”, concluye la investigadora