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  • Los abuelos son claves para superar la adversidad adulta

    Los abuelos son claves para superar la adversidad adulta

    También los tíos, profesores y entrenadores. Al alimentar el lado bueno de la niñez, evitan que quede eclipsado por el malo.

    Katya Poltorak, Northeastern University

    Tus abuelos dan vida a “El Gruffalo”, con su extraña forma, leyendo el cuento en voz alta e imitando diferentes voces. Te llevan a ver lémures o jirafas al zoológico. Te enseñan a cultivar cebolla de verdeo en el alféizar de la ventana. Y te dejan probar todas las facturas cuando no puedes decidir cuál quieres.

    Y, como demuestra la experiencia de Kelsie Lopez, investigadora postdoctoral en psicología de la Northeastern University, en Boston, Estados Unidos, estos ancianos de la familia también inspiran la investigación científica.

    Cuando López revisó las publicaciones sobre neurodesarrollo, el campo que decidió estudiar en el Centro de Salud Cognitiva y Cerebral de Northeastern, notó una omisión evidente. La gran mayoría de los trabajos se centraban en la adversidad: experiencias estresantes o dañinas que hacen que la infancia se sienta insegura, inestable o desamparada.

    ¿Dónde estaba la investigación sobre las cosas que salen bien?, se preguntó.

    Junto con Laurel Gabard-Durnam, profesora de psicología de la Universidad Northeastern, y colegas del Bryn Mawr College en Pensilvania, López se propuso llenar ese vacío.

    Lo bueno en tiempos malos

    El estudio resultante arrojó un resultado esperanzador: el lado bueno de la niñez no tiene por qué quedar eclipsado por el mal.

    Para llegar a esta conclusión, los investigadores vincularon las experiencias positivas, como tener oportunidades de aprendizaje, con una mejor salud mental en la edad adulta, incluso después de tener en cuenta las dificultades que pudieron haber coincidido con ellas.

    “El hecho de haber sufrido adversidades en la infancia no significa necesariamente que no se hayan producido experiencias positivas en esa misma etapa de la vida”, dice López.

    Para estudiar científicamente estas experiencias, los investigadores deben convertirlas en cifras. ¿De qué otra manera se puede determinar si los cuentos de la abuela antes de dormir compensaron el estrés que le causó a papá perder su trabajo?

    Cómo medirlo

    López y sus colegas desarrollaron una escala que organizaba las experiencias positivas en torno a tres dimensiones: previsibilidad, oportunidad y seguridad, diseñadas como contrapartes positivas de los marcos típicos que examinan los factores estresantes de la infancia y que se centran en la imprevisibilidad, la privación y la amenaza.

    Luego elaboraron un cuestionario en torno a esas preguntas.

    La sección sobre previsibilidad incluía preguntas como si los participantes sabían quién cuidaría de ellos después de terminar la escuela. Las preguntas relacionadas con las oportunidades y la seguridad exploraban si habían tenido la oportunidad de formar relaciones cercanas o si se sentían protegidos física y emocionalmente.

    Para cada pregunta, un total de aproximadamente 1200 participantes calificaron la veracidad de una afirmación sobre su infancia en una escala de cuatro puntos, que iba desde “muy cierto” hasta “nada cierto”. Posteriormente, los investigadores convirtieron las respuestas en puntuaciones en una escala del 1 al 4, donde las puntuaciones más altas reflejaban experiencias más positivas.

    Los participantes también completaron cuestionarios para medir experiencias adversas en la infancia, así como una encuesta para evaluar sus niveles actuales de ansiedad, depresión y resiliencia. Posteriormente, los investigadores analizaron cómo las puntuaciones obtenidas en las experiencias positivas y adversas de la infancia se relacionaban con esos indicadores de salud mental en la edad adulta.

    Menos depresión y ansiedad

    Al analizar conjuntamente las puntuaciones de experiencias positivas y negativas, los investigadores pudieron plantearse una pregunta importante. Supongamos que dos personas experimentaron niveles similares de adversidad en la infancia, pero la primera también tuvo experiencias positivas. ¿Influirían esas experiencias positivas de forma significativa en la salud mental adulta de la primera persona en comparación con la de la segunda?

    Al final, la respuesta fue sí.

    Las experiencias positivas en la infancia se vincularon con menores niveles de depresión y ansiedad, así como con una mayor resiliencia en la edad adulta. Estos patrones se mantuvieron incluso después de que los investigadores tuvieran en cuenta las circunstancias adversas y el estatus socioeconómico. Por otro lado, las experiencias desfavorables en la infancia se asociaron con mayores niveles de ansiedad y depresión.

    En otras palabras, ninguna experiencia anuló a la otra. Cada una aportó a los investigadores información sobre la salud mental en adultos que la otra no podía, lo cual supone un mayor reconocimiento que el obtenido con experiencias positivas en el pasado.

    Efectos contundentes

    “Fue realmente maravilloso ver los efectos tan sólidos y contundentes de estas experiencias positivas, que superaron el grado de adversidad que experimentó cada persona, e independientemente de su estatus socioeconómico”, dice Gabard-Durnam.

    Los participantes, procedentes de diversos estratos socioeconómicos y con edades comprendidas entre los 18 y los 65 años, abarcaron todo el espectro, desde altos niveles de adversidad y experiencias positivas hasta bajos niveles de ambas, pasando por todas las combinaciones intermedias. En definitiva, los resultados reforzaron la idea central de que experimentar más adversidad no implica tener menos experiencias positivas.

    Los resultados coinciden con los hallazgos de otros investigadores sobre los ingredientes de una infancia positiva.

    Amanda Winn, directora de capacitación y asistencia técnica del Centro Nacional de Recursos HOPE, un programa de salud pública e iniciativa de investigación, señaló que la salud a lo largo de la vida se ha relacionado con experiencias positivas en la infancia.

    Una bondad muy importante

    “Son increíblemente importantes”, declara Winn a Northeastern Global News, y añadió que las investigaciones sugieren que su ausencia “puede ser más perjudicial que la presencia de traumas y adversidades”.

    Detrás de esas experiencias hay personas que las hacen posibles.

    Los investigadores de Northeastern pidieron a los participantes que indicaran en qué modelo a seguir estaban pensando al responder cada pregunta.

    Entre los “sospechosos” habituales figuraban abuelos, tíos, profesores, entrenadores y líderes espirituales que dejaron una huella positiva en la vida de decenas de jóvenes reflejados en el estudio.

    También hubo algunas sorpresas.

    “Mi respuesta favorita es que alguien propusiera al conductor del autobús escolar de su escuela primaria”, dice Gabard-Durnam. Otro participante mencionó a alguien de un bar de motoqueros. “Realmente abarcaba todo tipo de personas en el mundo”, dice Gabard-Durnam. “No se trata solo de los cuidadores (familiares o profesionales)”, concluye López.

  • Adiós, Romeo y Julieta. ¿Está la tecnología digital acabando con el amor tradicional?

    Adiós, Romeo y Julieta. ¿Está la tecnología digital acabando con el amor tradicional?

    Mientras más utilizan las personas las plataformas de citas y pornografía de forma adictiva, menos valoran el amor.

    El uso de aplicaciones de citas y sitios web de pornografía ha crecido rápidamente en los últimos años, lo que podría derivar en una adicción y, potencialmente, socavar las creencias tradicionales sobre el romance y el amor verdadero.

    Para profundizar en el tema, expertos internacionales encuestaron a 664 usuarios de aplicaciones de citas y pornografía en línea para evaluar sus opiniones sobre el amor y el valor existencial que le otorgan, según explica el Dr. Reza Shabahang, investigador de psicología de la Universidad de Flinders, en Australia, uno de los autores dela investigación.

    Problemas previos

    “Ya sabemos que el uso excesivo (casi adictivo) de aplicaciones de citas y pornografía está relacionado con problemas como la ansiedad, la depresión, los malos hábitos alimenticios y la dificultad para controlar el comportamiento sexual”, afirma Shabahang.

    “Algunos usuarios incluso pueden sentirse aburridos o inquietos cuando no utilizan constantemente estas plataformas”, afirma.

    “Queríamos saber —agrega— si el uso adictivo de aplicaciones de citas y pornografía influye en cómo las personas perciben el amor romántico. Es decir: ¿siguen considerándolo significativo, más valioso que el dinero y digno de fidelidad?”.

    ¿Y de qué manera “afecta esto a nuestra forma de ver el amor y al valor existencial que le atribuimos?”.

    El amor visto como menos significativo

    La profesora asociada Ágnes Zsila, psicóloga y coautora húngara, afirma que los resultados mostraron que cuanto más utilizaban las personas estas plataformas de forma adictiva, menos valoraban el amor.

    “Tenían más probabilidades de ver el amor como algo sin sentido, de creer que solo funciona cuando hay dinero de por medio y de entrar y salir rápidamente de las relaciones”, dice Zsila.

    “Creemos que las desventajas de estas plataformas son parte de la solución. Por ejemplo, las aplicaciones de citas pueden abrumar a las personas con tantas opciones y hacer que se queden atrapadas en conversaciones superficiales”.

    La pornografía suele dar mayor importancia a la gratificación física que a la cercanía y la intimidad en las relaciones personales. Con el tiempo, este énfasis puede contribuir a que las relaciones se perciban principalmente como un medio para satisfacer necesidades sexuales, en lugar de como una fuente de conexión emocional más profunda.

    El uso consciente puede reducir los daños

    Sin embargo, Shabahang afirma que hubo un hallazgo esperanzador.

    “Las personas que usaban la tecnología de forma más consciente tenían menos probabilidades de volverse adictas y reportaban menos problemas con su percepción del amor”, afirma. En otras palabras, usar la tecnología, incluidas estas herramientas, con consciencia resulta beneficioso. “Por ejemplo, preguntándote por qué las usas y recordando que las experiencias en estas plataformas pueden ser diferentes a las de la vida fuera de línea”.

    Una advertencia para futuras relaciones

    Los resultados respaldan la necesidad de que los usuarios sean conscientes de los riesgos que pueden sufrir al utilizar estas tecnologías.

    “Creemos que esta simple toma de conciencia puede ayudar a sacar el máximo provecho de la tecnología al tiempo que te proteges de sus daños”, añade Demetrovics, director del Instituto Flinders para la Salud Mental y el Bienestar.

    “La sociedad y las generaciones futuras todavía necesitan historias románticas que merezcan ser contadas, y la tecnología no debe ser un obstáculo para ello”.

    El trabajo se realizó en grupo ​​con el profesor Zsolt Demetrovics de la Universidad de Flinders, la profesora asociada Ágnes Zsila de la Universidad ELTE Eötvös Loránd, en Hungría, y otros expertos en psicología y comportamiento humano en la era digital.