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  • Rimas y canciones infantiles ayudan más a aprender a hablar

    Rimas y canciones infantiles ayudan más a aprender a hablar

    El acento o énfasis en las diferentes sílabas de las palabras, junto con la subida y bajada del tono son la clave para el aprendizaje de idiomas.

    Gentileza de la University of Cambridge

    Los padres deben hablar con sus bebés cantándoles canciones, ojalá infantiles, lo antes posible, dicen los investigadores. Esto se debe a que los pequeños aprenden idiomas a partir de información rítmica, no fonética, durante sus primeros meses de vida.

    Muchos lingüistas consideran que la información fonética (los elementos sonoros más pequeños del habla, llamados “fonemas”, típicamente representados por el alfabeto) es la base del lenguaje. Debido a ello, hasta ahora se creía que los bebés aprendían estos pequeños elementos sonoros y los sumaban para formar palabras. Pero un nuevo estudio cambia esa visión al sugerir que la información fonética se aprende demasiado tarde y lentamente para que este sea el caso.

    En cambio, es el habla rítmica lo que ayuda a los bebés a aprender el lenguaje al enfatizar los límites de las palabras individuales y es efectiva incluso en los primeros meses de vida.

    Demasiado lento

    Investigadores de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, y el Trinity College de Dublín investigaron la capacidad de los bebés para procesar información fonética durante el primer año. Su estudio, encontró que la información fonética no se codificaba con éxito hasta los siete meses de edad y aún era escasa a los 11 meses, cuando los bebés comenzaron a decir sus primeras palabras.

    “Nuestra investigación muestra que los sonidos individuales del habla no se procesan de manera confiable hasta alrededor de los siete meses, aunque la mayoría de los bebés pueden reconocer palabras familiares como ‘biberón’ en este momento”, dice la profesora Usha Goswami, neurocientífica de Cambridge. “A partir de entonces, los sonidos individuales del habla se añaden muy lentamente, demasiado lentamente para formar la base del lenguaje”.

    Los investigadores registraron patrones de actividad eléctrica cerebral en 50 bebés de cuatro, siete y once meses de edad mientras veían un vídeo de una maestra de escuela primaria cantándole 18 canciones infantiles a un bebé. Se alimentaron bandas de ondas cerebrales de baja frecuencia a través de un algoritmo especial, que produjo una “lectura” de la información fonológica que se estaba codificando.

    Gracias a ello, los investigadores descubrieron que la codificación fonética en los bebés emergió gradualmente durante el primer año de vida, comenzando con los sonidos labiales (por ejemplo, p para “papá”) y sonidos nasales (por ejemplo, m para “mamá”), y la “lectura” progresivamente parecía más como el de los adultos.

    Información rítmica

    El primer autor, el profesor Giovanni Di Liberto, científico cognitivo e informático del Trinity College Dublin e investigador del Centro ADAPT, dijo: “Esta es la primera evidencia que tenemos de cómo la actividad cerebral se relaciona con los cambios de información fonética a lo largo del tiempo en respuesta a discurso”.

    Anteriormente, los estudios se basaban en comparar las respuestas a sílabas sin sentido, como “bif” y “bof”.

    El estudio actual forma parte del proyecto BabyRhythm liderado por Goswami, que investiga cómo se aprende el lenguaje y cómo se relaciona con la dislexia y el trastorno del desarrollo del lenguaje.

    Goswami cree que la información rítmica (el acento o énfasis en las diferentes sílabas de las palabras y la subida y bajada del tono) es la clave para el aprendizaje de idiomas. Un estudio hermano publicado en Brain and Language, que también forma parte del proyecto BabyRhythm, ha demostrado que los bebés procesaban la información del habla rítmica a los dos meses de edad, y las diferencias individuales predecían resultados lingüísticos posteriores. El experimento también se llevó a cabo con adultos que mostraron una “lectura” idéntica del ritmo y las sílabas a los bebés.

    “Creemos que la información sobre el ritmo del habla es el pegamento oculto que sustenta el desarrollo de un sistema lingüístico que funcione bien”, dice Goswami. “Los bebés pueden usar información rítmica como un andamio o un esqueleto para agregar información fonética. Por ejemplo, pueden aprender que el patrón rítmico de las palabras en inglés es típicamente fuerte-débil, como en ‘papá’ o ‘mamá’, con el énfasis en la primera sílaba. Pueden usar este patrón de ritmo para adivinar dónde termina una palabra y comienza otra cuando escuchan el habla natural”.

    ¡A cantar se ha dicho!

    “Los padres deben hablar y cantarles a sus bebés tanto como sea posible o utilizar discursos dirigidos a los bebés, como canciones infantiles, porque eso marcará una diferencia en el resultado del lenguaje”, añade.

    Goswami explica que el ritmo es un aspecto universal de todos los idiomas del mundo. “En todos los idiomas a los que están expuestos los bebés, hay una estructura de ritmo fuerte con una sílaba fuerte dos veces por segundo. Estamos biológicamente programados para enfatizar esto cuando les hablamos a los bebés”.

    Goswami dice que existe una larga historia de intentos de explicar la dislexia y el trastorno del desarrollo del lenguaje en términos de problemas fonéticos, pero que la evidencia no cuadra. Ella cree que las diferencias individuales en el lenguaje de los niños se originan en el ritmo.

    No importa si es desafinada o desafinado, recuerde aquellos ritmos y letras repetitivas de la infancia ¡y a cantar!