Las personas que combinan la práctica de espaciado y recuperación tienen más posibilidades de recordar datos y consolidar sus aprendizajes.
Iowa State University
Ya sea que uno esté tratando de aprobar un examen o adquirir un nuevo pasatiempo o destreza, la profesora de psicología del estado de Iowa, Shana Carpenter, dice que combinar dos estrategias, bautizadas como práctica de “espaciado” y “recuperación”, resulta clave para tener éxito.
Carpenter es la autora principal de un artículo que se enfocó en examinar más de 100 años de investigación sobre el aprendizaje.
Darse entretiempos
“Los beneficios de la práctica de espaciado y recuperación se han confirmado una y otra vez en estudios en laboratorios, aulas, lugares de trabajo, pero la razón por la que promovemos la difusión de nuestra investigación es porque estas dos técnicas no se han puesto del todo de moda”. No deja de ser contradictoria, pues, “si se utilizaran todos momento, veríamos aumentos drásticos en el aprendizaje”, dice Carpenter.
En el artículo, ella y sus coautores describen el espaciado como una estrategia para aprender en pequeñas dosis a lo largo del tiempo. Es lo contrario de sentarse toda la noche antes de un examen. Por ejemplo, en uno de los estudios, los estudiantes de medicina que recibieron capacitación en cirugía repetida e intermitente durante tres semanas se desempeñaron mejor y más rápido en las pruebas dos semanas y un año más tarde en comparación con los estudiantes de medicina que recibieron la misma capacitación intensiva en un solo día.
Carpenter dice que no existe una regla universal sobre cuánto tiempo programar entre sesiones de práctica. Pero la investigación muestra que volver al material después de olvidar parte del contenido, pero no todo, es efectivo.
Ayudarse y ayudar
La práctica de recuperación es una estrategia que consiste en recordar lo aprendido previamente. Puede tomar muchas formas, incluidas tarjetas didácticas, pruebas de práctica y sugerencias de escritura abiertas, y ayuda, a los alumnos apara que puedan reconocer lo que saben y lo que no saben.
Los autores del artículo enfatizan que las personas que verifican sus respuestas en busca de errores o reciben comentarios de inmediato aprenden aún mejor.
Más de 200 estudios muestran que las personas generalmente retienen más información durante períodos de tiempo más prolongados con la práctica de recuperación en comparación con las estrategias que no implican la recuperación (por ejemplo, volver a leer un libro de texto).
Los autores argumentan que las personas que combinan la práctica de espaciado y recuperación tienen más posibilidades de recordar información.
“Olvidar es algo muy natural; no puedes dejar de olvidar incluso si lo intentas, pero puedes retrasar el olvido mediante el uso de la práctica de recuperación y el espaciado”, dice Carpenter.
Resaltadores e ilusiones de aprendizaje
Carpenter dice que las creencias falsas sobre el aprendizaje son parte de la razón por la cual la práctica de recuperación y el espaciado no se usan más ampliamente.
“Probablemente, el concepto erróneo número uno es que el aprendizaje debe sentirse fácil para que funcione, y eso no es cierto en absoluto. Se prenderá de manera más duradera y efectiva si uno persiste y supera esos desafíos, qué si ello hubiera sido fácil todo el tiempo”, enfatiza Carpenter.
Simplemente resaltar o volver a leer un libro de texto se siente más fácil que escribir respuestas para practicar preguntas de ensayo. Pero sin la verificación de conocimientos que conlleva tratar de recuperar la información aprendida, existe un mayor riesgo de caer en lo que los autores llaman una “ilusión de aprendizaje”.
Carpenter reconoce que a muchas personas no les gusta cometer errores o darse cuenta de que no entienden el material tan bien como pensaban. Ello porque puede sacar a la luz inseguridades, miedo a fallar o alguna otra emoción que quieran evitar. Pero es muy probable que eventualmente tengan que confrontar lo que no saben cuándo hay más en juego, como durante un examen o una presentación en el trabajo.
Llevándolo a la sala de clases
Carpenter dice que usa herramientas digitales (p. ej., cuestionarios de práctica en línea, preguntas de si/no) para incorporar la práctica de recuperación y el espaciado en sus cursos universitarios, pero hay otras formas de llevar estas estrategias al salón de clases.
Da el ejemplo de una maestra de matemáticas de escuela primaria cuyas técnicas se destacaron en una conferencia reciente. Unos días después de una lección sobre fracciones, la maestra pidió a sus alumnos que compartieran todo lo que pudieran recordar sobre las fracciones. Fue una actividad abierta y comunitaria.
“Cuanto más hablaban, más empezaban a recordar, y esos niños estaban emocionados de hablar sobre fracciones”, recuerda Carpenter.
Ella comparte otra historia de una maestra de secundaria que rutinariamente proyecta preguntas de práctica de lecciones anteriores en una pantalla. Los estudiantes anotan las respuestas en tarjetas de notas y luego verifican sus respuestas por su cuenta o discuten en grupo.
Carpenter enfatiza que los maestros en ambos ejemplos no calificaron, esto es, no pusieron notas por estas actividades. Más bien, brindaron oportunidades de práctica de bajo o ningún riesgo para ayudar a los estudiantes a aprender y reconocer los errores como una parte importante de ese proceso, lo que beneficia a los estudiantes más allá del salón de clases.
“Aprender a aprender garantizará que, dondequiera que vaya después de los años de educación formal, sabrá cómo aprender algo y tener éxito”, concluye.


