Disminuye el estrés, estabiliza el ánimo, baja la inflamación, ayuda con la fatiga y, nuevo descubrimiento, al aire libre ayuda a combatir el dolor.
Ingenio
En su origen, los mandalas convocavan a un ritual. Por lo cual era, y todavía lo es en ciertos casos, un símbolo espiritual. La palabra significa “círculos” en el idioma sánscrito. Las imágenes, en los que aparecen los primeros de ellos, se vieron por primera vez en la India, por medio de un texto sagrado a conocido como Rig Veda entre 1500-500 a.C.
Fuera de su uso en entonos religiosos, la complejidad y los patrones circulares y geométricos de los mandalas han resultado ser terapéuticamente beneficiosos. En parte, esto se debe a que ellos promueven un estado de atención plena.
Es así como, en el año 2021, investigadores coreanos lo comprobaron. Agregando una nueva virtud: ayudan a combatir el dolor. Informaron de sus descubrimientos en un trabajo con este nombre largo y complicado: “Los efectos de la coloración de mandalas basada en la atención plena, creada en la naturaleza, sobre el dolor musculoesquelético crónico generalizado: ensayo aleatorizado”.
Menos estrés
Para partir, los científicos surcoreanos recordaron que “existen resultados contradictorios de la actividad de colorear antes de la línea versus la actividad de colorear de libre elección en estudios de arteterapia”, ya que “estudios selectivos han indicado que la actividad de colorear antes de la línea muestra una gama de efectos beneficiosos desde la reducción del estrés hasta la estabilización del estado de ánimo cuando la arteterapia es facilitada por el arteterapeuta”.
Ahora, es importante para tener estos efectos no ser autocrítico: “Terapéuticamente, el arte es una actividad natural familiar para los niños”, pero “en los adultos, sentirse abrumado con el papel en blanco y el miedo a ser juzgados” juegan en contra.
Ellos agregaron un nuevo ángulo: los efectos de colorearlos en la naturaleza.
A este último respecto, Han Choi, de la School of Art Therapy, en la Cha University, de Corea del Sur, recordó que “se han reportado beneficios positivos de la exposición a la naturaleza para varias condiciones de salud. Estudios han demostrado que el contacto con la naturaleza es efectivo para condiciones relacionadas con el estrés, fatiga y depresión se ha demostrado que la exposición a corto plazo a entornos naturales reduce los niveles de biomarcadores inflamatorios”. Además, “una combinación de actividades artísticas y exposición a la naturaleza han reportado mayor creatividad”.
El impacto es tan importante que, en un trabajo previo, “pacientes sometidos a la observación de imágenes que representaban elementos naturales mientras estaban en salas de hospital durante broncoscopias informaron una reducción del dolor”, dijo el científico.
¿Y al aire libre?
Con estos antecedentes, los científicos se propusieron como objetivo principal de su estudio investigar las posibilidades de colorear mandalas con mindfulness en la naturaleza. Ello como estrategia de manejo de la mente y el cuerpo en participantes con el dolor musculoesquelético crónico. “Nuestro objetivo secundario fue investigar la gravedad de la fatiga, el estrés y los niveles de cortisol en comparación con estímulos urbanos”, agregó
Los participantes, adultos de 19 a 64 años que hayan experimentado dolor durante tres meses o más, fueron seleccionados porque las condiciones de dolor musculoesquelético se asociaban con las exigencias del trabajo, como posturas incómodas y movimientos repetitivos entre los trabajadores de mantenimiento
A los participantes no se les permitió consumir alimentos ni bebidas con cafeína dos horas antes de los experimentos, ya que se sabe que la cafeína y la ingesta de alimentos afectan la medición del cortisol, hormona asociada al estrés, en la saliva. A todos ellos se los llevó a un entorno natural.
Menos somatización e ira
Se administraron actividades terapéuticas idénticas, coloreando mandalas, para ambos grupos experimentales en el sitio del experimento. A ambos grupos experimentales se les dieron dietas idénticas (comidas, refrigerios y bebidas). Para el primer experimento, se encuestó a 283 participantes de agosto a septiembre de 2016. Para el segundo experimento, se encuestó a 127 participantes de julio a agosto de 2017.
En el primero experimento, los niveles de cortisol, la puntuación total de respuesta al estrés y los síntomas de somatización, ira y depresión mejoraron significativamente. De manera similar, en el segundo experimento, los puntos sensibles, las puntuaciones totales de respuesta al estrés, los síntomas depresivos y de ira y los niveles de cortisol mejoraron considerablemente.
La conclusión es clara, colorear mandalas al aire libre, o en un entorno natural, deriva “en disminuciones significativas en el dolor y las emociones negativas”. Además, en este estudio, se observaron mejoras importantes en términos de disminución del estrés a través del contacto con la naturaleza. Y en la percepción del dolor.
Entonces, agarre lápices de grafito, marcadores o, incluso, un pincel con acuarela y olvídese del mundo y hasta de usted mismo mientras colorea.



