La experiencia de armarlos, pero a largo plazo, podría beneficiar la cognición. Más allá de ello, ayudan a bajar el estrés.
Mundo Ingenio
Prevenir el deterioro cognitivo en el envejecimiento, como el deterioro cognitivo leve y la demencia, es una de las necesidades médicas más relevantes a nivel global.
Sea por dietas inadecuadas, falta de estímulos, aislamiento social, deterioro creciente del sentido de la audición (al vivir en ciudades ruidosas o escuchar música con volúmenes altos), neuroinflamación no tratada, problemas vasculares, contaminación del aire y estrés político o económico agudo, los problemas de pérdida acelerada de capacidad cognitiva se vuelven cada vez más importantes en el mundo.
En el contexto anterior, sabemos que la participación en actividades cognitivamente, físicas y socialmente exigentes se asocia con un menor riesgo de deterioro cognitivo y demencia en estudios observacionales. Ya se han realizado cientos de ensayos de intervención controlados aleatorios para investigar la causalidad de estos hallazgos observacionales. En general, esos sí, estos estudios se centraron principalmente en programas de entrenamiento cognitivo videojuegos y ejercicio físico como el ejercicio aeróbico y el entrenamiento de resistencia.
¿Y los rompecabezas?
Sin embargo, los beneficios cognitivos de muchas otras actividades de ocio frecuentes no se han investigado hasta ahora. Un ejemplo es el rompecabezas: solo en Alemania, se estima que se vendieron una gran cantidad de rompecabezas en 2025, lo que generó un mercado de 100 millones de dólares. En tanto que el mercado de rompecabezas global se movió entre 2.000 y 2.250 millones de dólares en ese mismo 2025. Y se espera que sea de 2.800 millones en 2030.
Lamentablemente, no existen muchas investigaciones sobre el potencial de ayuda de los rompecabezas. Destaca, en lo poco hecho, un estudio alemán (de 2016) que trabajó con un total de 100 adultos cognitivamente sanos (de alrededor de 50 años de edad), los que fueron asignados aleatoriamente a una intervención de rompecabezas en el hogar de 30 días (con cerca de 1 h/día de dedicación) más cuatro sesiones de asesoramiento sobre salud cognitiva, por un lado. O cuatro sesiones de asesoramiento sobre salud cognitiva únicamente (grupo de asesoramiento o de control).
Beneficios base esperados
Según los científicos del Instituto de Psicología y Educación, Psicología Clínica y Biológica, Universidad de Ulm, que llevaron adelante este trabajo, los rompecabezas “pueden proporcionar dos ingredientes activos (es decir, características efectivas) que benefician la cognición: primero, las demandas cognitivas específicas del proceso de los rompecabezas podrían contribuir a una mayor reserva”. Y, segundo, “la regulación de las emociones angustiantes a través de los rompecabezas podría prevenir estados de estrés crónico que pueden ejercer un impacto negativo en el envejecimiento cognitivo y la demencia a largo plazo”, indicaron Patrick Fissler y Olivia Caroline Küster, ambos científicos de esa casa de estudios.
Por otra parte, en una nota dada a la BBC, el profesor Graham Niblo, de la universidad inglesa de Southampton mostró una utilidad conexa, al indicar que los rompecabezas enseñan habilidades clave para la vida real: “En primer lugar, explicó, se trata de aprender a conectar cosas que no están necesariamente conectadas de forma obvia”. Después, a un nivel más de personalidad, “se trata de aprender a arreglárselas con lo que se tiene y, en tercer lugar, se trata de desarrollar paciencia y resiliencia”.
Lo anterior proviene de una obviedad que se aplica a la vida en general: las cosas difíciles rara vez se resuelven por sí mismas (cuando eso ocurre lo llamamos, por eso, “milagro”). “Algunos de los mejores rompecabezas pueden tardar mucho en resolverse”, señala. La reacción más normal es que “si la situación se complica, uno se rinde, no logra resolver el problema”, añade el profesor. Sin embargo, al seguir intentándolo, se desarrolla una virtud vital: “La perseverancia”. Tenerla resultará útil en proyectos escolares o laborales, en trabajos y situaciones complicadas, e incluso al resolver discusiones.
Resultados
Volviendo a los científicos alemanes, estos midieron ocho habilidades cognitivas visuoespaciales: percepción, praxia constructiva, rotación mental, velocidad, flexibilidad, memoria de trabajo, razonamiento y memoria episódica.
Tales habilidades se evaluaron con un rompecabezas de 40 piezas, en personas sin entrenamiento previo y tomando la experiencia de resolver estos juegos, en momentos previos en la vida, con lo que en el lenguaje científico se llama “autoinforme retrospectivo”; esto es, lo que la gente cuenta.
La habilidad de armar rompecabezas se asoció con todas las habilidades cognitivas evaluadas y la cognición visuoespacial global. La experiencia de haberlos hecho de por vida se asoció con la cognición visuoespacial global, incluso después de tener en cuenta otros factores de riesgo y protección.
Tras todo este trabajo, “nuestros resultados indican que armar rompecabezas involucra fuertemente múltiples habilidades cognitivas y que las experiencias de armar rompecabezas a largo plazo, pero no a corto plazo, podrían beneficiar relevantemente la cognición”, concluyeron.
Otros beneficios
Además, armar rompecabezas puede ser una herramienta contra factores estresantes regulando las emociones que producen angustia. Así, “los rompecabezas podrían representar un afrontamiento paliativo de ocio o, en otras palabras, un respiro’ del estrés que puede resultar que sus demandas de atención focalizada (la concentración necesaria para armarlo) permiten un descanso psicológico de los factores estresantes”. Lo anterior no es menor, ya que puede reducir el impacto negativo del estrés crónico en la cognición.
Aparte, “los rompecabezas pueden servir para mejorar el estado de ánimo a través de experiencias divertidas, fluidas y de dominio”.´
Niños
En el caso de los niños (cognitivamente sanos) se han encontrado fuertes asociaciones entre el rendimiento en rompecabezas y una tarea de copia de figuras y dos pruebas de inteligencia visuoespacial similares a rompecabezas. En 2012 se encontró una asociación positiva entre la frecuencia de juegos visuales (incluidos los rompecabezas) entre los 2 y los 4 años de edad y las habilidades de transformación espacial 2-D a los 4,5 años de edad.
Regresando a los adultos, se sabe que las actividades de ocio cognitivamente exigentes, como es el caso de armar rompecabezas, pueden ejercer sus efectos no solo aumentando la reserva cognitiva cerebral, sino también influyendo en patologías cerebrales como la enfermedad de Alzheimer.
Pero, para confirmarlo, “se deberían investigar las asociaciones entre la experiencia de armar rompecabezas a lo largo de la vida (junto con otras actividades de ocio) y los marcadores de la enfermedad de Alzheimer”, dictaminan los científicos.




