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  • Uso prolongado de analgésicos puede contribuir a las enfermedades mentales

    Uso prolongado de analgésicos puede contribuir a las enfermedades mentales

    El efecto, sorprendente, golpea a niños y adultos menores de 25 años afectados por el dolor crónico.

    Gentileza de la University of Liverpool

    El uso prolongado de analgésicos desde una edad temprana puede estar relacionado con un mayor riesgo de mala salud mental en el futuro. Esto es según una investigación dirigida por científicos de la Universidad de Liverpool y St George’s, Universidad de Londres.

    Los niños y adultos jóvenes menores de 25 años que padecen dolor crónico tenían un 29 % más de probabilidades de sufrir una enfermedad mental en la edad adulta. Pero aquellos que tenían dolor crónico y también recibieron un analgésico recetado tenían un 46 % más de probabilidades de tener una enfermedad mental en la vida adulta y un 82 % más de riesgo de abuso de sustancias.

    Los investigadores también encontraron que tener un diagnóstico de dolor crónico y que receten un analgésico a una edad temprana conduce a un mayor uso de opioides recetados en la edad adulta. Dicen, entonces, que es esencial tratar el dolor crónico para proteger la salud y el bienestar de quienes lo padecen, pero advierten que parte de este aumento en el uso de opioides podría alimentar las crisis de consumo de opioides que hoy afecta a los Estados Unidos, particularmente si otros tratamientos pueden ser igual de efectivos.

    Fundamentalmente, la tasa de enfermedades mentales, abuso de sustancias y uso de opioides recetados en la edad adulta fue mucho mayor para aquellos a quienes se les recetaron analgésicos repetidamente para tratar su dolor crónico, en comparación con aquellos que no recibieron analgésicos para el dolor.

    Dolor crónico

    El dolor crónico (definido como dolor que dura más de tres meses) es común y el 8% de los niños experimentan dolor intenso y frecuente. Sin embargo, la mayoría de las investigaciones sobre el dolor crónico y el uso de analgésicos a largo plazo se han centrado principalmente en adultos.

    Tanto el dolor crónico como los medicamentos utilizados para aliviarlo pueden causar daños a largo plazo. Hasta ahora, la mayoría de los estudios solo han analizado uno u otro, lo que significa que es difícil saber cuál causa el mayor impacto. Esto deja una brecha importante en la comprensión de cómo el dolor crónico y el uso prolongado de analgésicos afectan a los jóvenes.

    Utilizando una base de datos de registros médicos electrónicos anónimos, los investigadores examinaron los resultados de salud de 853.625 niños y jóvenes de entre 2 y 24 años. De estos individuos, a 115.101 se les diagnosticó dolor crónico, a 20.298 se les repitió la prescripción de analgésicos y a 11.032 se les diagnosticó dolor crónico y se les recetaron analgésicos.

    Fueron seguidos durante un promedio de cinco años después de los 25 años. En total, se identificó que 11.644 personas habían tenido un evento de abuso de sustancias, se observó que 143.838 tenían mala salud mental y 77.337 recibieron al menos una receta de opioides durante el seguimiento.

    Los resultados se ajustaron por género, privación, tabaquismo, consumo de alcohol, IMC, año de nacimiento, enfermedad mental previa y abuso de sustancias previo.

    Cambio de enfoque

    El Dr. Andrew Lambarth, miembro clínico académico en farmacología clínica y terapéutica en St George’s, Universidad de Londres, dice: “Está claro que es necesario optimizar el manejo del dolor crónico en los jóvenes. Sabemos que tratar mal el dolor puede causar daños tanto a corto como a largo plazo”, pero también es esencial evitar una dependencia excesiva de medicamentos que podría llevar a la dependencia de medicamentos recetados o no recetados en el futuro.

    “Ahora necesitamos trabajar con todos los proveedores de atención médica para ayudarlos a sopesar los riesgos y beneficios de recetar analgésicos a una edad temprana y alentar la consideración de otros enfoques de manejo no farmacológicos reconocidos y efectivos”.

    La profesora Reecha Sofat, catedrática Breckenridge de Farmacología Clínica y Terapéutica de la Universidad de Liverpool, afirma: “Estas tendencias son preocupantes, ya que los menores de 25 años son particularmente vulnerables. Esto significa que el uso regular de analgésicos para aliviar el dolor crónico puede llevar a una dependencia excesiva involuntaria sobre analgésicos en la vida adulta. Explorar cuándo es el momento adecuado para derivar a estos jóvenes a servicios especializados en dolor para un apoyo más específico también será un factor vital a la hora de renovar la práctica de su manejo”.

    Los investigadores reconocen que las tendencias encontradas en el estudio podrían deberse a multitud de factores. Una razón podría ser que los jóvenes que recibieron analgésicos pueden haber tenido un dolor más intenso o frecuente, posiblemente debido a una causa diferente del dolor. También señalan que una tendencia a solicitar una receta de analgésicos puede ser indicativa de peores resultados futuros.

    El equipo también encontró que los niños y jóvenes con discapacidad intelectual y trastorno del espectro autista estaban sobrerrepresentados entre los participantes que recibían recetas repetidas para aliviar el dolor en ausencia de un diagnóstico de dolor crónico. Dicen que esto puede indicar una prescripción excesiva en este grupo ya vulnerable.

  • Pintar mandalas, mucho más de lo que parece

    Pintar mandalas, mucho más de lo que parece

    Disminuye el estrés, estabiliza el ánimo, baja la inflamación, ayuda con la fatiga y, nuevo descubrimiento, al aire libre ayuda a combatir el dolor.

    Ingenio

    En su origen, los mandalas convocavan a un ritual. Por lo cual era, y todavía lo es en ciertos casos, un símbolo espiritual. La palabra significa “círculos” en el idioma sánscrito. Las imágenes, en los que aparecen los primeros de ellos, se vieron por primera vez en la India, por medio de un texto sagrado a conocido como Rig Veda entre 1500-500 a.C.

    Fuera de su uso en entonos religiosos, la complejidad y los patrones circulares y geométricos de los mandalas han resultado ser terapéuticamente beneficiosos. En parte, esto se debe a que ellos promueven un estado de atención plena.

    Es así como, en el año 2021, investigadores coreanos lo comprobaron. Agregando una nueva virtud: ayudan a combatir el dolor. Informaron de sus descubrimientos en un trabajo con este nombre largo y complicado: “Los efectos de la coloración de mandalas basada en la atención plena, creada en la naturaleza, sobre el dolor musculoesquelético crónico generalizado: ensayo aleatorizado”.

    Menos estrés

    Para partir, los científicos surcoreanos recordaron que “existen resultados contradictorios de la actividad de colorear antes de la línea versus la actividad de colorear de libre elección en estudios de arteterapia”, ya que “estudios selectivos han indicado que la actividad de colorear antes de la línea muestra una gama de efectos beneficiosos desde la reducción del estrés hasta la estabilización del estado de ánimo cuando la arteterapia es facilitada por el arteterapeuta”.

    Ahora, es importante para tener estos efectos no ser autocrítico: “Terapéuticamente, el arte es una actividad natural familiar para los niños”, pero “en los adultos, sentirse abrumado con el papel en blanco y el miedo a ser juzgados” juegan en contra.

    Ellos agregaron un nuevo ángulo: los efectos de colorearlos en la naturaleza.

    A este último respecto, Han Choi, de la School of Art Therapy, en la Cha University, de Corea del Sur, recordó que “se han reportado beneficios positivos de la exposición a la naturaleza para varias condiciones de salud. Estudios han demostrado que el contacto con la naturaleza es efectivo para condiciones relacionadas con el estrés, fatiga y depresión  se ha demostrado que la exposición a corto plazo a entornos naturales reduce los niveles de biomarcadores inflamatorios”. Además, “una combinación de actividades artísticas y exposición a la naturaleza han reportado mayor creatividad”.

    El impacto es tan importante que, en un trabajo previo, “pacientes sometidos a la observación de imágenes que representaban elementos naturales mientras estaban en salas de hospital durante broncoscopias informaron una reducción del dolor”, dijo el científico.

    ¿Y al aire libre?

    Con estos antecedentes, los científicos se propusieron como objetivo principal de su estudio investigar las posibilidades de colorear mandalas con mindfulness en la naturaleza. Ello como estrategia de manejo de la mente y el cuerpo en participantes con el dolor musculoesquelético crónico. “Nuestro objetivo secundario fue investigar la gravedad de la fatiga, el estrés y los niveles de cortisol en comparación con estímulos urbanos”, agregó

    Los participantes, adultos de 19 a 64 años que hayan experimentado dolor durante tres meses o más, fueron seleccionados porque las condiciones de dolor musculoesquelético se asociaban con las exigencias del trabajo, como posturas incómodas y movimientos repetitivos entre los trabajadores de mantenimiento

    A los participantes no se les permitió consumir alimentos ni bebidas con cafeína dos horas antes de los experimentos, ya que se sabe que la cafeína y la ingesta de alimentos afectan la medición del cortisol, hormona asociada al estrés, en la saliva. A todos ellos se los llevó a un entorno natural.

    Menos somatización e ira

    Se administraron actividades terapéuticas idénticas, coloreando mandalas, para ambos grupos experimentales en el sitio del experimento. A ambos grupos experimentales se les dieron dietas idénticas (comidas, refrigerios y bebidas). Para el primer experimento, se encuestó a 283 participantes de agosto a septiembre de 2016. Para el segundo experimento, se encuestó a 127 participantes de julio a agosto de 2017.

    En el primero experimento, los niveles de cortisol, la puntuación total de respuesta al estrés y los síntomas de somatización, ira y depresión mejoraron significativamente. De manera similar, en el segundo experimento, los puntos sensibles, las puntuaciones totales de respuesta al estrés, los síntomas depresivos y de ira y los niveles de cortisol mejoraron considerablemente.

    La conclusión es clara, colorear mandalas al aire libre, o en un entorno natural, deriva “en disminuciones significativas en el dolor y las emociones negativas”. Además, en este estudio, se observaron mejoras importantes en términos de disminución del estrés a través del contacto con la naturaleza. Y en la percepción del dolor.

    Entonces, agarre lápices de grafito, marcadores o, incluso, un pincel con acuarela y olvídese del mundo y hasta de usted mismo mientras colorea.