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    Sabiduría futura para adolescentes

    Cuanto más se esfuerzan por comprender y tratan de aprender de historias conmovedoras o sorprendentes, más crecen redes vitales en su cerebro.

    Gentileza de la University of Southern California e Ingenio

    Todos fuimos adolescentes, pero en la adultez ese tiempo, cada vez más lejano, vilipendiado o idealizado, no siempre valoramos, en su justa medida, experiencias, relatos o conversaciones más bien reflexivas. Sin embargo, puede ser que esos momentos hayan marcado una diferencia tanto o más relevantes que los primeros amores, experiencias eróticas o laborales.

    Precisamente, investigadores de la casa de estudios estadounidense, University of Southern California, han demostrado por primera vez que un tipo de pensamiento que ha sido descrito durante más de un siglo como uno de los hitos del desarrollo de la adolescencia puede hacer crecer a los ‘cerebros adolescentes’ con el tiempo.

    Hablamos de un tipo de pensamiento, que los autores del estudio llaman “trascendente”, el cual va más allá de reaccionar a los detalles concretos de las situaciones sociales y también considera las implicaciones éticas, a nivel de sistemas, y personales más amplias en juego. Participar en este tipo de pensamiento implica analizar situaciones por su significado más profundo, contextos históricos, significado cívico y/o ideas subyacentes.

    A esto último fue que se avocaron los científicos del Centro de Neurociencia, Desarrollo, Aprendizaje y Educación (CANDLE) de la Escuela de Educación Rossier de la universidad citada. Dirigidos por la profesora Mary Helen Immordino-Yang, el grupo, que incluye a Rebecca J.M. Gotlieb y Xiao-Fei Yang descubrieron que el pensamiento trascendente de los adolescentes diversos predice los resultados psicosociales de los adultos jóvenes por medio del desarrollo de la red cerebral

    Más allá del “aquí y ahora”

    En estudios anteriores, los autores habían demostrado que cuando los adolescentes y adultos piensan en temas y situaciones de manera trascendente, muchos sistemas cerebrales coordinan su actividad, entre ellos dos redes importantes para el funcionamiento psicológico: primero, la red de control ejecutivo y, segundo, la red de modo predeterminado.

    La red de control ejecutivo participa en la gestión del pensamiento enfocado y dirigido a objetivos, mientras que la red de modo predeterminado está activa durante todo tipo de pensamiento que trasciende el “aquí y ahora”, como al recordar experiencias personales, imaginar el futuro y sentir emociones duraderas, como la compasión, la gratitud y la admiración por la virtud, soñar despierto o pensar creativamente.

    En este caso en particular, los investigadores entrevistaron en privado a 65 estudiantes de secundaria de entre 14 y 18 años sobre historias reales de otros adolescentes de todo el mundo y les pidieron que explicaran cómo les hacía sentir cada historia. Luego, los estudiantes se sometieron a escáneres cerebrales por resonancia magnética funcional ese día y nuevamente dos años después. Los investigadores hicieron un seguimiento de los participantes dos veces más durante los siguientes tres años, a medida que llegaban a los veinte años.

    Cambio de perspectiva

    Lo que encontraron los investigadores es que todos los adolescentes en el experimento hablaron al menos algo sobre el panorama más amplio (respecto de la historia que se les acercó): qué lecciones aprendieron cuando era particularmente conmovedora o cómo una historia pudo haber cambiado su perspectiva sobre algo en su propia vida o en la vida y el futuro de sus hijos. Sin embargo, también descubrieron que, si bien todos los adolescentes participantes podían pensar de manera trascendente, algunos lo hacían mucho más que otros.

    Y eso fue lo que marcó la diferencia.

    Cuanto más luchaba un adolescente con el panorama general y trataba de aprender de las historias, más aumentaba la coordinación entre las redes cerebrales durante los dos años siguientes, independientemente de su coeficiente intelectual o su estatus socioeconómico.

    Este crecimiento del cerebro (no cómo se compara el cerebro de un adolescente con el de otros adolescentes, sino cómo se compara el cerebro de un adolescente con el suyo propio dos años antes), a su vez, predijo importantes hitos del desarrollo, como el desarrollo de la identidad en los últimos años de la adolescencia y la satisfacción con la vida en la edad adulta temprana, unos cinco años después.

    Los hallazgos revelan un nuevo predictor del desarrollo del cerebro: el pensamiento trascendente. Los investigadores creen que el pensamiento trascendente puede hacer crecer el cerebro porque requiere coordinar las redes cerebrales involucradas en el pensamiento enfocado y con esfuerzo, como la red de control ejecutivo, con las involucradas en la reflexión interna y el pensamiento de forma libre, como la red de modo predeterminado.

    Impacto educativo y en la salud mental

    Estos hallazgos “tienen implicaciones importantes para el diseño de las escuelas intermedias y secundarias, y potencialmente también para la salud mental de los adolescentes”, afirma la investigadora principal Immordino-Yang. Los hallazgos sugieren “la importancia de atender las necesidades de los adolescentes de involucrarse con perspectivas y emociones complejas sobre la relevancia social y personal de los problemas, por ejemplo, a través de enfoques educativos con mentalidad cívica”, explica Immordino-Yang. En general, subraya “el importante papel que desempeñan los adolescentes en el desarrollo de su propio cerebro a través del significado que le dan al mundo social”. Esto es, las historias que se cuentan y que se valoran poseen un efecto concreto en el interior mismo del cerebro, en su estructura y funcionamiento. Y esto abre o cierra posibilidades, virtuosas o conflictivas, respecto de sí mismos y de sus relaciones con los demás, modelando de esa manera su futuro.