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  • Cómo valorarse, crecer y relacionarse mejor

    Cómo valorarse, crecer y relacionarse mejor

    Si no hay verdadera escucha de uno mismo y de los otros no hay encuentro posible. Somos seres sociales y necesitamos encontrarnos. Para ello hay que saltar, también, sobre los miedos.

    Ingenio

    Es fundamental permitirnos un espacio para escucharnos a nosotros mismos, no sólo por la posibilidad de reflexionar, sino tambien por el hecho de poder escuchar las señales de nuestro cuerpo. Cuántas veces postergamos una consulta médica porque decimos que ya se nos va a pasar, o tomamos como natural e inevitable el dolor.

    Somos un todo indivisible, complejo y único, es decir, estamos estrechamente entramados en una unidad cuerpo-mente-espíritu, salvo desde lo meramente intelectual, ya que mente y cuerpo se influyen en forma mutua. Para entenderlo mejor, por ejemplo, cuando no reconocemos nuestras preocupaciones, cuando no las escuchamos, éstas se transforman en un mensaje imposible de ignorar, se hacen “carne”. Es lo que se acostumbra a llamar enfermedades psicosomáticas.

    ¿Cómo iniciar un camino que nos lleve a tener una sintonía fina con nosotros mismos y los demás? Acá unas medidas sencillas para transitar ese camino.

    1.- Disponerse a escuchar

    Aquellos aspectos de nuestra personalidad que no coinciden con la imagen ideal que tenemos de nosotros mismos, existen, aunque no queramos reconocerlos. Muchas veces, se expresan a través de síntomas corporales. A su vez, éstos provocan reacciones emocionales inevitables, que las podremos manejar de mejor o peor manera: nos desesperamos, nos quejamos, nos evadimos, las afrontamos, luchamos,… etc.         

    Por otro lado, cuando me doy permiso y me dispongo a una verdadera escucha, me puedo centrar realmente en el otro, en lo que me dice. Entonces, puede que encuentre una mirada, una comprensión distinta y creativa para mí mismo, impensada hasta ese momento, y de esta manera nos vamos construyendo tanto una mejor manera de estar en el mundo o una relación particular.

    2.- Dejar de “pasarle” la culpa a otros

    Nuestra mente puede generar grandes maravillas o importantes desastres. Muchas veces, cuando tenemos problemas, lo primero que pensamos es a quién culpar, qué está mal, por qué a mí, y de esta forma el conflicto persiste: ya sea porque no lo definimos adecuadamente o porque ponemos toda la responsabilidad del problema en otras personas, con lo cual como ella no depende de mí, nada puede hacer al respecto.

    3.- Pensar en positivo (sin caer en la “magia”)

    Como una especie de ironía, el libro “Guía infalible de cómo ser un perfecto desdichado”, de Dan Greenburg, sugiere 10 justificaciones o pensamientos que tenemos que promover si queremos evitar ser felices o estar contentos:

    • “Nunca nos sale nada bien”.
    • “Tengo muy mala suerte”.
    • “No hay ninguna probabilidad de que esto salga. No vale la pena intentarlo”.
    • “No está escrito en el destino”.
    • “Nadie lo hizo antes”.
    • “Ya es demasiado tarde”.
    • “Hay que pagar el derecho de piso”.
    • “No sabríamos cómo hacerlo o qué decir”.
    • “Tal vez podríamos intentarlo más adelante, cuando estemos un poco más preparados, pero no ahora”.
    • “Es mejor esperar y postergar lo que queremos hacer”.

    Este tipo de justificaciones con seguridad nos van condicionando hacia la infelicidad o hacia un estado de frustración. Por el contrario, tener una postura positiva para todo aquello que encaramos puede ayudarnos a que seamos personas más felices. Recuerde que en el intentar las cosas, está la tranquilidad de no haberse quedado con los brazos cruzados (e, incluso, haber aprendido algo) aun cuando las cosas no resulten.

    4.- Vencer el miedo como obstáculo

    El miedo es una herramienta muy valiosa para la supervivencia, porque nos hace defendernos cuando percibimos una situación amenazante o, al menos, cuando creemos que es así: en este punto aparece el miedo disfuncional: el que se basa en temores imaginarios, miedos insensatos y percepciones distorsionadas, todos los que nos provocan angustia y pueden llegar a condicionarnos gravemente.

    El miedo que sobreviene por inseguridad y puede manifestarse como ansiedad, desprecio a los demás o autodesprecio, actitud distante, timidez, soberbia, egocentrismo desmedido.

    Muchos de nuestros temores son miedos que provienen de nuestro ego, por temor a las descalificaciones, a no ser aprobados, a ser rechazados o, simplemente, por inseguridad. En consecuencia, de alguna u otra manera soportamos sentirnos mal y nos impedimos a buscar un bienestar por seguir siendo aceptados por el otro o por un grupo.

    Recuadro

    La mirada hacia el interior

    • Propiciar espacios de introspección y autorreflexión.
    • Permitirse una verdadera escucha para con uno mismo y otras personas, centrando real atención a fin de poder encontrar una mirada y comprensión distinta.
    • En cada momento, en cada instante, tenga en cuenta la siguiente frase del Doctor Christian Bárnard, aquel famoso cardiólogo que hizo el primer trasplante de corazón: “Si piensas que estás vencido, lo estás. Si piensas que no te atreves, no lo harás. Si piensas que te gustaría ganar, pero no puedes, no lo lograrás. Si piensas que perderás ya has perdido”.
  • 8 maneras increíbles en que ser abuelo hace maravillas por la salud

    8 maneras increíbles en que ser abuelo hace maravillas por la salud

    Los nietos no solo nos ayudan a sonreír: son claves para mantenernos más alertas, ser más activos y vivir más tiempo.

    Kelsey Kloss, The Healthy

    Intuitivamente lo sabemos, pero ahora la ciencia lo respalda, aceptar el rol de abuelo o abuela posee numerosas ventajas. Algunas inesperadas.

    1. Nos mantienen alertas

    Pasar la cantidad justa de tiempo con los nietos podría agudizar sus habilidades cognitivas. Cuando investigadores australianos estudiaron a 120 abuelas, descubrieron que aquellas que ayudaban a cuidar a los nietos un día a la semana obtuvieron las puntuaciones más altas en memoria y otras pruebas mentales. Pero aquellas que pasaban cinco o más días a la semana cuidando a sus nietos se desempeñaron significativamente peor. “La interacción con otras personas podría causar estimulación de ciertas vías nerviosas que son beneficiosas para nuestro cerebro”, dice Sharon Brangman, miembro de la junta de Health and Aging Foundations en la American Geriatrics Society. “Pero también sabemos que el estrés puede afectar el poder cerebral y la memoria. Las personas que son abuelos demasiado intensamente pueden tener altos niveles de estrés y, por lo tanto, no obtienen ese beneficio cognitivo”. ¿La moraleja? Disfrute de ser abuelo, pero también tómese un tiempo de descanso para usted.

    2. Nos obliga a estar más activos

    Llevar a un nieto a pasear por el vecindario o correr por el jardín con niños mayores beneficia la salud del niño y la propia. En un informe de AARP de 2011, el 58 % de los abuelos dijeron que participaban en actividades físicas como practicar deportes, hacer ejercicio y trabajar en el jardín con sus nietos, y el 55 % informó ir de excursión a museos y parques de diversiones. “Los abuelos son más propensos (que los adultos mayores sin nietos) a levantarse, vestirse, caminar a algún lugar y estar físicamente activos”, dice Kristine Arthur, MD, internista en Orange Coast Memorial Medical Center en Fountain Valley, California. “Una de las cosas más importantes que les digo a los adultos mayores es que no dejen de moverse, incluso si es una actividad pequeña”.

    3. Disminuye el riesgo de depresión

    Los beneficios de ser abuelos continúan a medida que los nietos crecen. Investigadores del Boston College, en Estados Unidos, analizaron datos de un estudio a largo plazo con 376 abuelos y 340 nietos y descubrieron que una relación emocionalmente cercana entre abuelos y nietos adultos se relacionaba con menos síntomas de depresión en ambas generaciones. Cuanto más apoyo emocional recibían abuelos y nietos adultos, mejor era su salud mental.

    4. Obliga a seguir aprendiendo

    Participar en las actividades de los nietos puede ayudar al cerebro. “Una cosa que se recomienda para prevenir la pérdida de memoria en las personas mayores es jugar rompecabezas y juegos infantiles, como voltear cartas para recordar cosas”, dice el Dr. Arthur. Aprender nueva tecnología con sus nietos ofrece beneficios similares. Un estudio de la Universidad de Arizona descubrió que las personas mayores a las que se les enseñó a usar Facebook y a las que se les pidió que publicaran mensajes una vez al día obtuvieron una puntuación un 25 % más alta en pruebas cognitivas y sociales después de ocho semanas que los que llevaron un diario virtual o no hicieron nada. “Dado que el deterioro de la memoria es una de las cosas más temidas por las personas, cada vez que aprendes algo nuevo, es un gran problema”, dice el Dr. Arthur. Estas son las mejores actividades para estimular el cerebro que se puede hacer, según la ciencia.

    5. Se fortalece el sistema inmunitario

    Abrazar o tomar de la mano a los nietos puede fortalecer el sistema inmunitario y ayudar a envejecer mejor. “Cuando las personas se exponen a más contacto físico, a menudo presentan una disminución de las células inflamatorias y un aumento de los glóbulos blancos, las células combatientes”, dice el Dr. Arthur. Un estudio de la Universidad de Virginia descubrió que tomar de la mano puede reducir el dolor y bajar la presión arterial, y una investigación relacionada ha vinculado los abrazos con niveles más altos de oxitocina y una disminución de los niveles de estrés. “Un beso o tomar de la mano da una sensación de calma, paz y seguridad si está bajo estrés”, dice el Dr. Walter Nieri, geriatra del Banner Sun Health Research Institute en Sun City, Arizona. “Aliviar el estrés retrasa el acortamiento de los telómeros, [un proceso celular] asociado con el envejecimiento”.

    6. Se redescubre un sentido de propósito

    Envejecer puede significar perder el contacto con amigos o familiares que se han mudado o fallecido. Según el Pew Research Center, el 17 % de los adultos mayores de 65 años se sienten solos y alrededor del 10 % se sienten innecesarios o una carga. “Los nietos contrarrestan ese aislamiento social y la soledad”, afirma el Dr. Nieri. “Les dan a las personas mayores un sentido de pertenencia y responsabilidad. Cuidar de sus nietos es bueno para su autoestima”.

    7. Aumenta la motivación para cuidarse

    Cuando llega un nieto, puede que uno empiece a pensar en eventos futuros que quiera celebrar: desde sus primeros pasos hasta la graduación universitaria. “Lo triste de muchos adultos mayores es que no quieren preocuparse por sí mismos”, dice el Dr. Arthur. “Pero quieren estar presentes en los hitos de sus nietos. De hecho, empezarán a cuidarse comiendo mejor o tomando sus medicamentos”.

    8. Mantiene la sociabilidad

    Tener nietos cerca puede ayudar a combatir la soledad. Ayuda a llevar un estilo de vida socialmente activo, no solo interactuando con niños, sino también con personas de la misma edad ya que se puede conectar con otros abuelos.

    ¿Y si no tengo nietos?

    En tal caso, los expertos sugieren que quienes no tienen nietos ni vínculos familiares fuertes consideren hacer voluntariado con niños (estudios han demostrado que esto mantiene las habilidades cognitivas) o tener una mascota. “Se observa un beneficio increíblemente grande en quienes tienen perros”, dice el Dr. Arthur. “Las mascotas pueden mejorar la depresión, animar a la gente a caminar y están ahí para acurrucarse”.